El campo próspero de la 4T

Repartir dinero como si fuera confeti, no significa que en automático aumente la productividad en el campo mexicano

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

La semana pasada, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los titulares de la Secretaría de Agricultura y de Seguridad Alimentaria (Segalmex) que informaran sobre los avances de la nueva política agropecuaria, que consiste en la entrega de dádivas, tanto en cash como en especie, a los productores más pobres del país, que se cuentan por millones.

El titular de Agricultura, Víctor Villalobos, aclaró que la susodicha política fue instruida por el primer mandatario —no vaya a ser que después lo quieran culpar del fracaso— y la integran tres pilares: incrementar la productividad, respetar la sustentabilidad y garantizar la inclusión, o sea considerar no sólo a los productores ricos, sino también a los más fregados, que suman más de 50 millones.

La primera reflexión de los agroyuppies de la primera generación – quienes gracias al TLC y a las políticas públicas de los neoliberales consiguieron que en menos de dos décadas el campo mexicano se volviera productivo y competitivo— es la siguiente: repartir dinero como si fuera confeti NO significa que en automático aumente la productividad, ni que se haga realidad el sueño de la seguridad alimentaria.

El subsecretario Víctor Suárez fue el encargado de explicar cómo va la repartición de las dádivas a través del programa Producción para el Bienestar. Como por arte de magia, de una meta anual de apoyo a 1 millón 693 mil 161 productores, para quienes hay una bolsa de 8 mil 550 millones de pesos, al día de hoy se han otorgado apoyos directos a 1 millón 433 mil 798 pequeños y medianos productores con un monto de siete mil 713 millones de pesos. Cientos de miles de campesinos de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Puebla, entre otros, han sido beneficiados, por lo que van a poder cargar los peregrinos en mejores condiciones.

En cuanto al programa Crédito a la Palabra, que dirige David Monreal y que consiste en regalar a los productores más pobres hasta 10 vaquillas, un buey, puercos, borregos, y hasta abejas, registra un lento avance; el de las vacas y bueyes apenas ha beneficiado a 4 mil 526 beneficiarios —de casi 20 mil que se contemplan— porque al parecer no hay suficiente ganado en el país.

El programa Precios de Garantía para maíz, frijol, arroz y trigo, que también es para los productores más fregados del país y que pretende conseguir un día de estos la autosuficiencia alimentaria, va de peluches; el gobierno compra maíz a 5 mil 610 pesos la tonelada, más 150 pesos de regalo, cuando antes los coyotes lo pagaban a 3 mil 500 pesotes. Pero la joya de los apoyos es el frijol, donde el precio de garantía es de 14 mil 500 pesos la tonelada, cuando los intermediarios lo compraban a ocho mil y a nueve mil pesos. Este sobreprecio ha provocado que las bodegas del gobierno se encuentren repletas con 100 mil toneladas de este sagrado alimento, incluyendo el frijol con gorgojo. Y todavía falta la gran cosecha, como la califica el encargado de este programita.

¡Éstos son los mitos y las realidades del campo mexicano. Es la nueva realidad del campo mexicano de la 4T!

POR LUIS SOTO

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@LUISSOTOAGENDA

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