¡El buen Rock & Roll de esa noche…!

Las grandes estrellas de toda una generación llenaron de música y nostalgia el Coloso de Reforma en la Ciudad de México

Luis de Llano / #Pop Corner / Heraldo de México
Luis de Llano / #Pop Corner / Heraldo de México

El viernes, un día en que la CDMX se lanza a las calles a festejar a mamá, la máquina del tiempo regresó algunas décadas a un Auditorio Nacional que con un lleno total, reunió en un mismo escenario a los grandes ídolos del Rock & Roll; su música, ritmo y la nostalgia por una era que nunca pasará de moda.

En punto de las ocho y media de la noche comenzó la fiesta y tal parece que ¡aviéntense todos! era la consigna, pues durante las más de tres horas que duró el concierto de La Caravana del Rock & Roll, el público no dejó de gritar, corear e incluso hasta bailar, recordando los tiempos de los copetes, las crinolinas, y aquellos días en que la música le cantaba al amor. El ambiente y el ritmo contagiaron a los casi 10 mil invitados a revivir los 60.

Lo tengo que confesar, soy un rocanrolero frustrado, y es que en los albores de la revolución musical que cambió a todo un planeta, tuve la suerte de formar parte de Los Spitfires grupo pionero del Rock en México y ser testigo, cómplice y protagonista de la primera revolución juvenil del siglo XX.

Para mí es algo muy familiar y entrañable y lo digo en su sentido mas literal, pues además de haber acompañado a mi hermana Julissa en sus inicios musicales, tener una gran amistad con mi ex cuñado Benny Ibarra desde sus días junto a los Yaki, haber conocido a César Costa y Angélica María desde sus inicios en los escenarios musicales y compartir con ellos una gran amistad y muchos de mis proyectos televisivos estelarizados por ellos, además tengo el orgullo de que Enrique Guzmán sea mi tío por parte materna, y las primeras notas musicales que aprendí, la primera guitarra profesional que toqué, y la fiebre por el rock que padezco hasta la fecha, son a causa de su influencia.

Regresando a la noche , hay que reconocer que tal parece para los grandes ídolos de La Caravana del Rock & Roll y para el público aquella noche, el tiempo no ha pasado y es como siempre lo he afirmado, la juventud es una simple cuestión de actitud y no de edad.

Fue un verdadero agasajo haber podido disfrutar de un show lleno de energía, romanticismo y temas emblemáticos que pertenecen a un ayer que sigue vigente en la memoria y actualidad no sólo de mi generación sino también en las distintas generaciones que abarrotaron el Coloso de Reforma.

La reunión de todas estas estrellas, tanto al frente, como detrás del escenario, solamente se da en muy contadas ocasiones. Puedo presumirles con orgullo que muchas veces esta conjunción estelar ha sido por iniciativa mía, pues allá por los años setenta tuve la suerte de producir una serie de especiales musicales llamados Los Grandes Años del Rock and Roll con la presencia de todos ellos.

Lo cierto es que tener a Julissa, Angelica María, Cesar Costa, Enrique Guzmán, Roberto Jordán y Benny Ibarra reunidos era simplemente sensacional. Y es que como es de suponerse, todos ellos se conocen más que bien, y como sucede en cualquier reunión familiar las anécdotas de todos los colores y sabores surgen de una manera muy espontánea, aunque también es justo poner en claro a veces se llevan bastante pesado, pero eso sí con todo el respeto y la amistad que los une.

A punto de llegar a medianoche el concierto, terminó con una ovación monumental, y aunque ellos digan y sigan repitiendo que están por última vez, no lo creo ni espero, pues esta muy claro que en los escenarios el público manda y lo que se ve, no se juzga. El Rock & Roll llegó para quedarse y mientras sus grandes intérpretes sigan brillando, cantando y convocándonos a unirnos a esta la locura de juventud, nosotros seguiremos aplaudiendo de pie y llenando a tope los conciertos.

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