El bono de confianza se dilapida

La gran esperanza que la 4T despertó al inicio empieza a convertirse en incertidumbre o rechazo

Columna Invitada / Gustavo Madero / Senador del PAN
Columna Invitada / Gustavo Madero / Senador del PAN

Un video sobre la iniciativa para desaparecer el Inadem expresaba la protesta porque en Morena no saben componer, sólo destruir; se viralizó en las redes.

Con el petate del muerto de la austeridad o la corrupción, desaparecen programas e instituciones que llevan lustros funcionando y las sustituyen por entregas directas de dinero que oscila entre 800 y 5 mil pesos mensuales a un universo de más de 20 millones de personas.

La viralización constata que la gente sintió reflejada su frustración y lo hizo propio para compartirlo con amigos o familiares.

Este hecho es muy esperanzador porque evidencia la existencia de un amplio grupo de personas inconformes con las medidas que está tomando el gobierno. La gran esperanza, que despertó al inicio, empieza a convertirse en incertidumbre, miedo o rechazo.

Una clave para decodificar las acciones de la 4T que parecen no tener mayor lógica, es la racionalidad política electoral. Con este lente, muchas de las decisiones aparentemente disparatadas, adquieren sentido. Esto significa admitir que este gobierno tiene como prioridad realizar las acciones para conservar o ampliar su peso político en 2021, cuando se renovarán 13 gubernaturas y la Cámara de Diputados.

Esta ruta pasa por la aprobación en el Senado de la iniciativa de Revocación de Mandato para legitimar la participación en el proceso de AMLO y compartir su capital político al resto de los candidatos de Morena.

Su discusión ya estaba agendada para este periodo extraordinario, pero fue retirada debido a que no han logrado conseguir los votos para una mayoría de 2/3 partes de los senadores. Hasta hoy existe la explícita intención de votar en su contra de PAN, PRI, MC y PRD.

Otra estrategia es la concentración de los recursos públicos en manos del gobierno federal y el debilitamiento de los presupuestos destinados a los otros poderes y órganos de gobierno.

En esta lógica se encuentra la eliminación de programas sociales, como las estancias infantiles ($2 mil 264 millones), el Fondo Minero ($3 mil 738 millones), el Instituto de Evaluación Educativa ($697 millones), el Programa de Inclusión Social ($68 mil 540 millones), el Consejo de Promoción Turística ($592.7 millones), los Pueblos Mágicos ($586 millones), el Instituto Nacional de la Infraestructura Física ($ un mil 952 millones), y el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem, $659 millones).

La entrega directa, dispersa de recursos, sin la generación de capacidades individuales e institucionales es una visión asistencialista para paliar la situación, pero no constituye una vía para el desarrollo sostenible. Los 500 mil millones de pesos que iban a obtener por austeridad o por erradicar la corrupción, nunca se consiguieron.

Fueron los recortes y la eliminación de programas los que aportarán los recursos para las transferencias directas para los 23 millones de ciudadanos, la cuarta parte del padrón electoral.

POR GUSTAVO MADERO 

SENADOR DEL PAN 

@GUSTAVOMADERO

 

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