El asilo en Roma antigua y en México

En el país dos ordenamientos internacionales sustentan el otorgamiento de asilo: la Convención de La Habana (1928) y la de Caracas, de 1954

José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México

Desconfío de los griegos incluso cuando traen regalos, es la advertencia que Virgilio, en la Eneida, pone en boca de un anciano troyano al ver aparecer el famoso caballo de Troya, un regalo-trampa de sus enemigos griegos.


El Asilo en sagrado (del griego σῦλος, Sylos, seguro) sin derecho a la captura conocido también con la expresión: acogerse a sagrado, fue retomado por el imperio romano en el año 215 A.C cuando intervino a Grecia anexando a Macedonia bajo el protectorado de roma proclamando la libertad e independencia de las ciudades griegas y adoptada en la figura legal del derecho romano.

En el año 397 el emperador Arcadio reconoció su existencia. La concesión del asilo solo conllevaba la intervención del obispo correspondiente para proteger a los desvalidos contra la injusticia y violencia de sus opresores, pero no impedía el castigo al delincuente acogido a sagrado. Justiniano I dictó en su Código que el asilo solo protegía a los oprimidos, no a los delincuentes.


Agustín de Hipona advertía que la detención en el interior de un templo podía causar daños a éste, era opinión defendida, entre otros en el Concilio de Orleans de 511, promovido por Clodoveo I, se concedía asilo a cualquier persona que se refugiase en una iglesia, en sus dependencias o en la casa de un obispo. La protección abarcaba incluso a asesinos, ladrones o adúlteros, y a los esclavos fugitivos. Este derecho de asilo cristiano fue confirmado por todos los concilios posteriores.


En México, dos ordenamientos en el marco jurídico internacional sustentan el otorgamiento de asilo: la Convención sobre Asilo de La Habana de 1928 y la Convención sobre Asilo Diplomático firmada en Caracas en 1954. La legislación mexicana también reconoce el otorgamiento del asilo político en su Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político de 2011 el primer ordenamiento en materia de asilo data de 1853 cuando México y Colombia suscribieron un tratado de no extradición por delitos políticos. Nuestra tradición ha sido siempre por la protección de los perseguidos políticos. 


La tradición también tiene como base el artículo 15 de nuestra Constitución. México ha concedido protección a personajes como Giuseppe Garibaldi, José Martí o Víctor Raúl Haya de la Torre, Trotsky, Rigoberta Menchú, Jose Martí, Héctor Cámpora y el exilio republicano español y recientemente a Evo Morales. Este último muy activo en redes sociales. México es parte del Tratado sobre Asilo y Refugio Político Montevideo 1939 en su artículo 5 sobre la obligación de los asilados, reza:
 Mientras dure el asilo no se permitirá a los asilados practicar actos que alteren la tranquilidad pública o que tiendan a participar o influir en actividades políticas. Los agentes diplomáticos o comandantes requerirán a los asilados sus datos personales y la promesa de no tener comunicaciones con el exterior sin su intervención expresa. La promesa será por escrito y firmada; si se negara o infringieran cualquiera de esas condiciones, el agente diplomático comandante hará cesar inmediatamente el asilo.  Podrá impedirse a los asilados llevar consigo otros objetos que los de uso personal, los papeles que le pertenecieren y el dinero necesario para sus gastos de vida, sin que puedan depositarse otros valores u objetos en el lugar del asilo.


Recientemente se dijo que no podían coartar el derecho a la libertad de expresión de Evo Morales, los tratados son obligatorios según la convención de Viena de 1969 Pacta sunt servanda -todo tratado en vigor obliga a las partes-, y el tratado de 1939 está vigente, sin más vueltas.
 Evo está en México, para ser francos sus números son buenos, el problema, la enfermedad de nuestros políticos el Síndrome de Hubris. la perpetuidad del poder, esto empieza por modificar la Constitución. Evo pasaría a la historia como un gobernante excelente, su legado él mismo lo terminó por tratar de seguir en el poder. América latina no aprende las reelecciones continuadas son el principio del fin de la democracia, por eso los golpes de Estado, las rebeliones, no más dictadores, no más monarcas, esos se terminaron en la lucha de Independencia pero en América quieren repetir la historia el resultado lo conocemos, terminan en un baño de sangre, ejemplos sobran.

POR JOSÉ ÓSCAR VALDÉS RAMÍREZ
COLABORADOR

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