El arma hidráulica

El daño ambiental provocado por la raza humana representa una mayor amenaza que la violencia derivada de conflictos armados

Camila Gómez / Heraldo de México
Camila Gómez / Heraldo de México

No es ningún secreto: el recurso natural más preciado para el humano causa ya fuertes crisis a escala internacional. La distribución desigual provoca que alrededor de 2.1 billones de personas no tengan acceso a agua potable y la carencia de desarrollo e infraestructura explica por qué cerca 2.4 billones no cuentan con instalaciones adecuadas.

Lo que no se sabía, es que actualmente el agua contaminada está matando a más personas que todas las formas de violencia que amenazan al mundo.

De acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en países donde prevalece algún conflicto armado, los niños de menos de 15 años son cinco veces más propensos a morir de enfermedades relacionadas a la carencia de agua limpia y servicios sanitarios, que a causa de la violencia.

Las cifras se multiplican para los menores de cinco años: es 20 veces más probable que pierdan la vida por agua insalubre, que a consecuencia de la guerra.

Es tan profunda la contaminación que con frecuencia caracteriza al agua, que Naciones Unidas ha declarado que el mundo no sólo está enfrentando una crisis de cantidad sino también de calidad.

En este contexto, el constante crecimiento poblacional, la industrialización, las prácticas alimentarias, el aumento en los estándares de vida y las malas estrategias de uso de agua agravan la realidad día con día.

Mediante el buen manejo de las aguas residuales (escurrimientos de fertilizante y otros residuos animales, agrícolas e industriales) el reporte apuesta por la reversión de los escalofriantes índices. Si bien se trata de un gran reto, los beneficios que produciría a nivel mundial serían suficientes para detener una parte importante de la crisis hídrica.

Es intolerable que el daño ambiental provocado por la raza humana representa una mayor amenaza que la violencia derivada de los conflictos armados.

Ante este panorama no hay salidas de emergencia. Resulta necesario concientizar la relación que existe entre el agua y la guerra, no para revertirla, sino para trabajar individualmente con las causas que alimentan a cada una de las partes, mitigar los efectos y encaminar esfuerzos hacia una realidad como mínimo, soportable.

 

@CAMILAGOMEZDB

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