El aplausómetro de Morena

Todos los partidos tienen a sus consentidos. Morena no es la excepción. Y entre ellos están Solalinde, Porfirio, Encinas, Poniatowska…

El aplausómetro de Morena

El respetable comenzó dividido. Tan dividido que fue difícil distinguir en la primera presentación si las rechiflas fueron mayores que los aplausos para Claudia Sheinbaum.

Porque ella –en ausencia de Ricardo Monreal- era el personaje a seguir en el Congreso de Morena.

Y esa primera presentación que hizo Martí Batres de la delegada de Tlalpan y muy probablemente candidata por Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, fue la única donde los presentes mostraron realmente sus diferencias.

Porque después los seguidores de Sheinbaum (huestes de Martí) que colmaban la parte alta del Auditorio Nacional, se hicieron oír y acallaron por completo a los inconformes.

Sobre todo, después de que Andrés Manuel López Obrador se puso de pie y avanzó unos pasos en el escenario levantándole el brazo a Claudia a manera de mensaje y gran paseíllo.

Era lo que Sheinbaum necesitaba –el apoyo manifiesto del tabasqueño y la fotografía impresa- ante las dudas sobre su posible candidatura y un discurso inaugural que difícilmente encendió los ánimos.

En cambio, Alfonso Romo cortó orejas y rabo en su presentación del Proyecto de Nación. El empresario no tardó en conectar con los cientos de morenos que llenaron el auditorio, desde el momento en que aseguró tener confianza de que se puede cambiar este país y la forma de gobernar.

Pero sobre todo, cuando el empresario se refirió a la Renovación Ética de la Sociedad que se requiere porque sin ésta, advirtió, este Proyecto resulta vacío.

Reconocimiento al que se sumaron desde las primeras filas Ifigenia Martínez, Alberto Anaya, Alejandro Encinas, Leonel Godoy, Leonel Cota Montaño, Olga Sánchez Cordero.

Y cito por separado a varios invitados cuyos nombres levantaron también sus buenos aplausos: Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Encinas, Elena Poniatowska, y el padre Alejandro Solalinde.

Pero volvamos con los del Proyecto. A Esteban Moctezuma también le fue requeté bien, como diría la maestra Delfina Gómez. La parte social y ambiental eran lo suyo y pa pronto entabló diálogo con los asistentes:

-Me preguntan con frecuencia cómo va a gobernar Andrés Manuel. Yo les digo: Como ya lo hizo: velando y apoyando al más débil, pero sin descuidar al resto de la sociedad…

Bueno, hasta la escritora Laura Esquivel se llevó una ovación de los ahí presentes con aquello de que van a prohibir las semillas transgénicas.

¿Y Andrés Manuel?, se preguntarán. Huelga decirlo: se lleva orejas y rabo con su sola presencia (entre los suyos, por supuesto; porque fuera, ya sabemos los odios que concita).

Ah, y cuando mencionó en su discurso que Monreal se quedaría en Morena –cosa que muchos no esperaban ante la ausencia del zacatecano-, los aplausos antes acallados no tardaron en reventar.

Pero más allá del aplausómetro, la partida política la lleva ganada la de Tlalpan.

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