El Ángel voló sobre Plaza Inn

Prácticamente todos sufrimos por las compañías de seguros: muchas no pagan lo convenido

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Primera llamada para Ricardo Ernesto Ochoa Rodríguez, el silente presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSyF). El Ángel de la Independencia debió dar un sobrevuelo el viernes por Plaza Inn, sede del organismo, para descubrir que no, no hay un seguro contra los daños causados por los vándalos que lo pintarrajearon, según lo confirmó Recaredo Arias, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

Y es que lo que destaca desde hace décadas en la industria aseguradora del país son dos cosas: su lentitud en profundizar sus soluciones de la industria hacia el mercado y la nula autoridad ejercida desde la Comisión.

Prácticamente todos sufrimos por las compañías de seguros: muchas no pagan lo convenido porque tienen ejércitos de dictaminadores que minimizan, reducen o nulifican los siniestros, negándose a cubrir la suma asegurada (esto es particularmente grave en gastos médicos mayores).

Algunas sólo venden cuando hay negocio garantizado, como los seguros de vida vendidos a empresas y cobrados vía nómina.

Otras —en daños, por ejemplo— solicitan más pruebas del siniestro que el ministerio del interior de la URSS.

El sector asegurador, todo mundo lo sabe, no sirve a los clientes.

Y la autoridad ha sido espectacularmente omisa para modificar su estructura y gobernarle.

Ahora le tocó a la Ciudad el vandalismo, y los costos por la reparación del Ángel los cubriremos todos con nuestros impuestos.

Ojalá Claudia Sheinbaum revele el mondo del dinero público destinado a ello.

El caso tiene el agravante de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no renovó las pólizas para cubrir los daños a monumentos históricos y arqueológicos aunque, de acuerdo con Arias, las renovaciones están en ese proceso (Milenio, 20.08.2019).

¿En qué país vivimos que la industria aseguradora no puede dar el brinco definitivo para vender un abanico completo de pólizas que cubran riesgos de todo tipo?, ¿cuánto más tendremos que esperar para que la CNSyF efectivamente las meta en cintura, dinamice la organización de toda la industria y las haga responder por los siniestros que sí se comprometen a cubrir?; ¿cuándo veremos a un regulador fuerte que prohíba prácticas deleznables como las que todo mundo sabe operan al interior de estas empresas para negar o demorar los pagos cuando se cumplen los supuestos de las pólizas contratadas?

Todo el sector asegurador requiere una fuerte revisión. El grafiti en el Ángel de la Independencia es la primera llamada para el nuevo regulador. Ojalá la haya escuchado.

LA CIBELES

Años atrás, cuando un borracho destrozó la mano izquierda de La Cibeles, en Madrid, el Ayuntamiento de esa ciudad tuvo que pagar 30 mil euros para la restauración. Los actos vandálicos le costaban a Madrid hasta 300 mil euros al año.

POR CARLOS MOTA
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