El activista

La referencia al tenis como "el deporte blanco" corresponde al color de los uniformes que los usan

El activista

Arthur Ashe nació el 10 de julio de 1943, en Richmond, EU. Su padre le negó permiso para participar en el futbol americano, considerado el deporte apropiado para los chicos afroamericanos, porque era de talla pequeña y con problemas de coordinación motriz.

Así inició su carrera en el tenis, y conforme llegó a la adolescencia, sus problemas físicos se resolvieron. A los 25 años, al pertener al ejército estadounidense, formó parte del equipo que ganó la Copa Davis, y obtuvo su pase al US Open. En aquel 1968, el torneo se disputó entre jugadores profesionales y amateurs, categoría a la que Ashe pertenecía por su profesión de militar. Cuando ganó el torneo, esas ambas condiciones le impidieron recibir el premio de 14 mil dólares que ofrecía el torneo. Puede ser que esa anécdota formara después parte del impulso de promover la fundación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), que buscaba que los jugadores recibieran salarios más acordes con las ganancias crecientes de un deporte que se popularizaba con rapidez.

Arthur es reconocido como el mejor tenista afroamericano de la historia y uno de los mejores a nivel mundial, ya que al Abierto de EU (1968) sumó el de Australia (1970) y también logró coronarse en Wimbledon (1975). Pero lo que le dio inmortalidad fue cómo capitalizó su éxito deportivo y en general su experiencia vital. El activismo de Ashe no se limitó a generar mejores condiciones para su gremio, participó activamente en la promoción de los derechos civiles, marchando, recaudando dinero, escribiendo y también realizando una exhaustiva investigación sobre los logros de los deportistas de afroamericanos que se publicó con el nombre de Un difícil camino a la gloria.

Fue activista contra el Apartheid después de que el gobierno sudamericano le negará la entrada al país para participar en torneos deportivos, y la última lucha que dio fue contra el estigma del sida. Contrajo el virus al recibir transfusiones de sangre por diversas operaciones para tratarle una afección cardiaca, que le provocó varios infartos y que lo retiró del tenis.

Durante años mantuvo en secreto su enfermedad por miedo a que el estigma ochentero de la epidemia gay afectara no sólo su vida familiar y social, sino su activismo; pero cuando un trabajador de la clínica donde recibía tratamiento reveló a la prensa su condición, tomó una decisión.

El viernes 9 de abril de 1992 dio una conferencia de prensa en donde habló sobre su enfermedad, sobre el malestar que le causaba haber sido obligado a revelar su secreto y ver violado su derecho a la intimidad; a partir de ese momento difundió información sobre su condición y contribuyó desde su trinchera a eliminar los mitos que rodeaban a la enfermedad. Murió el 6 de febrero de 1993, con 43 años, y su legado trasciende e inspiró a propios y extraños a construir a contracorriente. Gracias, Arthur.

 

Por GUSTAVO MEOUCHI

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