El 9/11, 17 años después | Baby Gómez Morín

Doloroso aniversario y los vecinos no entienden que no entienden, que las armas son proactivas a la violencia

Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México
Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México

Fue martes, como hoy. Y 11 de septiembre, también como hoy. Por eso la historia parece doler dos veces.

Hace 17 años, despartamos con la noticia de que las Torres Gemelas de Nueva York, el corazón financiero de la ciudad que controla los dineros de todo mundo, se estaba desmoronando.

Y poco ha cambiado desde entonces. Acaso, poco para bien. Los filtros de seguridad internacionales se hicieron mucho más severos; sin embargo, la lucha contra el terrorismo no ha sofocado los atentados: xenofobias, homofobias, totalitarismos, fundamentalismos religiosos y demás deformaciones del comportamiento humano continúan arrojando muertos, en las situaciones más inesperadas, sorprendentes y dolorosas.

Se lanzó la guerra contra el terrorismo, cuando lo que debimos acuñar era el terror a la guerra. Cualquiera que ésta fuera.

Y sin embargo, no entienden que no entienden: la defensa de la segunda enmienda constitucional en EU y la apología de la cultura de las armas no da tregua. Inspirados en su temor a lo diferente, una gran parte de la ciudadanía norteamericana exalta la necesidad de tener armas de fuegopara combatir el terrorismo o a los indocumentados o a los diferentes o a los iguales que ya no agradan.

Miles de personas mueren al año en un incidente con arma de fuego: una tasa de probabilidad de muerte de uno entre 315. Es casi doblemente más posible morir por violencia con un arma que mientras se maneja en auto (esa tasa es de uno entre 491), según datos del National Safety Council y el National Center of Health Statistics, citados en un estudio del Business Insider.

Así que hoy, al reverenciar a las 3 mil 16 víctimas del 9/11, ojalá que recuerden también a los 1.5 millones de estadounidenses que han muerto a causa de la violencia con armas –en tiroteos masivos, por violencia o en accidentes domésticos– en los últimos 50 años, lo que significa 300 mil muertos más que todas las guerras juntas que ha librado EU en su historia, incluida la guerra contra el terrorismo, que declaró a partir del derrumbe de las Torres Gemelas.

BABY GÓMEZ MORÍN

Dicen que Manuel Gómez Morín del Río, además de no hacerle justicia a tan célebre apellido y linaje, se quedó como el perro de las dos tortas en la sucesión por la dirigencia nacional del PAN.

Su suspiración –pues nadie serio le daba ni siquiera la categoría de aspiración a su anuncio de ir por la dirigencia– no sólo demostró que era un gesto para ganar algo de vitrina, sino que encueró su pragmática visión de la política partidista.

Ante las constantes preguntas de su enfrentamiento con el grupo de Ricardo Anaya, por ser identificado con el calderonismo, amén de apoyar la candidatura independiente de Margarita Zavala, Gómez Morín del Río se lavó las manos diciendo que sólo apoyó a Zavala cuando ella buscó la candidatura a la presidencia por el PAN, y que se desmarcó cuando renunció y se hizo independiente, y que le reiteró su apoyo institucional a Anaya (así lo dijo públicamente, entre otros foros, en radio con Denisse Maerker).

Se le olvida que hay fotos, videos, memes, de todo cuanto fue presentado como miembro del Consejo Político que acompañaba la precampaña (y acompañaría la campaña) de Margarita Zavala… cinco meses después de que se fue del PAN. ¡Plop!

 

[email protected] / @HUGO_CORZO

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