Efecto María Sabina en el turismo

Ella murió en la miseria y los organismos alucinógenos casi se extinguen

Edgar Morales / Suite presidencial / Heraldo de México
Edgar Morales / Suite presidencial / Heraldo de México

Esta historia no tiene un final feliz: cuando apareció el artículo En busca del hongo mágico en la revista Life, allá por 1957, escrito por el etnomicólogo Robert Wasson, aparecieron miles de visitantes en Huautla de Jiménez, Oaxaca, preguntando por María Sabina. Ella murió en la miseria y los organismos alucinógenos casi se extinguen.

Se cuenta que visitaron a la chamana: desde Walt Disney, John Lennon, George Harrison, hasta The Rolling Stones. Aunque es difícil afirmarlo porque no hay fotografía o texto que lo documente. Pero fueron oleadas de anónimos que arrasaron con la comunidad tratando de experimentar un viaje cósmico.

Lo mismo pasó en Puerto Peñasco, Sonora, con la Totoaba –desde que le adjudicaron propiedades afrodisiacas y medicinales, el kilo de la vejiga natatoria de la especie cuesta más que la cocaína en el mercado negro– llegaron aventureros de todo el mundo.

Un caso similar retoma The Economist con el fenómeno entre los pueblos indígenas amazónicos con la explotación de la Ayahuasca, planta para preparar Yagé, bebida ancestral de efectos alucinógenos.

La publicación inglesa titula al reportaje Bad Trip; porque se lucra con los eventos culturales de las comunidades amazónicas, pero también ya han existido abusos sexuales y hasta una turista muerta en los rituales en que se convive con la bebida, pues han aparecido chamanes charlatanes.

Ahora; el gobierno colombiano quiere tipificar la ayahuasca como droga y prohibirla, aunque los líderes amazónicos la defiendan como parte de su cultura, pero aparece algo peor: los carteles están entrando a escena para traficar con ella.

POR EDGAR MORALES

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