EEUU-CHINA: una medición de fuerza

Donald Trump parece proceder de manera caótica, empujado por los impulsos nacionalistas

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El actual choque entre Estados Unidos y China, descrito como una guerra comercial, va más allá de lo económico.

La verdad de Perogrullo es que resulta más bien una medición de fuerzas entre una potencia que aún está en la cúspide de su poder y una que está cada vez más cerca de ser una real fuente alternativa política y económica.

Todavía no es un choque parejo. Según las cifras más recientes, la economía estadounidense alcanza unos 20 millones de millones de dólares; la de China algo más de 13 millones de millones de dólares.

Pero de acuerdo con numerosas proyecciones, hacia 2050, China será la principal potencia económica mundial, gracias a una rigurosa política educativa, una economía de mercado supervisada por el gobierno que se refleja en una tasa de crecimiento que consistentemente ha superado 6% anual por más de 30 años y una agresiva política exterior.

La visión internacional de China se refleja en el proyecto de infraestructura comercial que va de la costa china a la costa europea, la nueva Ruta de la Seda, con tal énfasis geopolítico que incluye puertos africanos y latinoamericanos, para asegurar las rutas de acceso al Mar de China.

EEUU son una potencia establecida y sus intereses alcanzan alrededor del mundo. El control de las rutas comerciales marinas es la razón de su enorme y costosa presencia naval en todas las regiones del planeta, incluso el Mar de China.

China es el principal exportador del mundo. EEUU son los mayores importadores. Pero también son la principal fuente de innovación tecnológica y científica, dominan los mercados financieros, posee las mejores universidades y es la cultura dominante.

Y ellos acusan a China de robarles propiedad intelectual.

El choque tiene otras características. El gobierno de Trump parece proceder de manera caótica, empujado por los impulsos nacionalistas y los prolegómenos de su campaña de reelección. En cierta medida, los chinos no deseaban llegar hasta el punto en que se encuentran las cosas, tanto por el costo para su economía como porque tal vez no se sienten listos a enfrentar a la masiva potencia estadounidense. Pero no pueden dejar de responder a lo que les parece un intento de humillación que ningún gobierno chino de los últimos 50 años estaría dispuesto a tolerar.

Trump es aficionado a aplicar máxima presión en sus negociaciones: como empresario eso le permitió muchas veces arrinconar a sus proveedores y pagar centavos y no dólares por servicios y productos. Esa parece una de las tácticas en desarrollo, pero hasta ahora no todo ha salido como quiere: China es un enorme mercado para productos agrícolas de EU y la guerra de tarifas afecta ya a los agricultores, un sector trampista, pero políticamente muy sensible. El choque produjo ya una seria caída en los mercados de valores mundiales y en especial los estadounidenses, pero al mismo tiempo Trump parece convencido de que pueden aguantar hasta que el gobierno chino acepte cambiar sus políticas comerciales y monetarias.

Pero si es expediente en lo económico, en lo político puede no ser suficientemente digno para los chinos…

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@CARRENOJOSE1

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