EDITORIAL: “Morena, la mafia del perder”

El líder de Morena se jacta de “no robar, no mentir y no traicionar” pero parecen haberse desmoronado sus tres pilares de discurso

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Estamos a las puertas de vivir una reedición de la conocida historia del fraude, del compló y del despojo a Morena y a López Obrador.

Por Mariana Gómez del Campo

La elección en el Estado de México ha resultado costosísima para la imagen de Andrés Manuel, desde la postulación de una mujer que fue señalada como su títere o Juanita, la revelación de los videos de Eva Cadena recibiendo dinero, los señalamientos de corrupción de sus operadores, la detención del presunto chofer de Ricardo Monreal con dinero que sería repartido el día de la elección en Ecatepec, su confrontación con diversos periodistas y acusaciones contra medios de comunicación, todos estos son hechos que lo han dañado de manera severa.

El líder de Morena se jacta de no robar, no mentir y no traicionar pero en este proceso parecen haberse desmoronado sus tres pilares de discurso.

Delfina le robó el 10 por ciento de sueldo a sus empleados cuando fue presidenta municipal y se autoasignó un finiquito que no le correspondía; mintieron cuando dijeron que no existía vínculo alguno con la dictadura de Maduro en Venezuela pero fueron exhibidos vía Twitter por la propia embajada de ese país en México quien agradeció su respaldo al régimen; y traicionaron a una de las suyas, descobijaron a la propia Eva Cadena quién terminó acusando a Morena de utilizar indebidamente recursos públicos obtenidos del Congreso de Veracruz para pagar las giras de Andrés Manuel.

No hay peor enemigo para AMLO que él mismo. Si todo este desgaste no fuese suficiente, ahora él mismo se impone la pesada losa de sostener con hechos lo que dice, el propósito: no perder a sus seguidores. En sus videos difundi-dos a través de redes sociales pasó de la euforia de decirse ganadores en el Edomex a la furia contenida llamando a defender la democracia, hablando de una realidad paralela en la que sólo él tiene información (que nunca revela) que dic-ta una cosa opuesta a los resultados oficiales.

De nuevo vemos esa historia que tanto conocemos del fraude, ahora habrá gobernador espurio y gobernadora legítima.

La verdadera nota no es que en el Estado de México haya ganado el PRI sino que López Obrador perdió. Perdió credibilidad, perdió en su apuesta por demostrar que puede ser institucional (y eso lo refleja la volatilidad en el tipo de cambio cuando Morena iba arriba en el PREP), perdió coherencia ideológica, perdió al desgastar su relación con los demás partidos de izquierda al quererlos obligar de forma autoritaria a doblegarse y someterse a su voluntad, y perdió lo que más deseaba que era hacerse del gobierno en una entidad con un peso electoral y económico extraordinario que lo catapultaría en sus aspiraciones presidenciales.

Ya hay quienes dicen que AMLO encabeza la Mafia del Perder, no sólo la derrota en el EdoMex le ha pasado factura sino que sus actos en las semanas por venir en las que abrazará el discurso de victimización quizá profundicen su crisis. Las puertas de Los Pinos se le han alejado mientras que cobra fuerza el escenario de que de ganar la presidencia, México se podría con-vertir en la nueva Venezuela.

 

*Senadora PAN

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