EDITORIAL: Más vivo que nunca

Estoy segura de que para el Partido de la Revolución Democrática fue un proceso electoral ganador


Está por concluir uno de los procesos electorales más complejos e importantes del país. Más de 11 millones de mexicanos tuvieron la oportunidad de elegir a quien gobernará sus entidades y municipios, al menos por los próximos tres años.

Por Alejandra Barrales*

Para el Partido de la Revolución Democrática no fue un proceso fácil. Enfrentamos largas jornadas de debates que pusieron a prueba nuestra convicción; para muchos incluso fue más fácil abandonar el partido y escuchar las voces externas que anticipaban, sin argumentos sólidos, nuestra supuesta debacle.

Personalmente, fui calificada de ser idealista porque confié en la fortaleza de mi partido, porque junto con las expresiones que nos integran, consideramos todas las opciones para enfrentar una contienda electoral compleja, pero sobre todo, en busca de la transformación de nuestro país.

Convencidos, llamamos a la unidad de las izquierdas sin respuesta positiva, buscamos construir alianza con otros partidos de oposición, pero tampoco tuvimos éxito; entonces, decidimos caminar por primera vez solos en el Estado de México, ante el escepticismo y desconfianza que rodeaba a una candidatura fresca, joven y poco conocida, pero con la fuerza que da el coraje de ver cayendo a nuestro país.

A ocho meses de haber iniciado este proceso, podemos decir en el PRD que no nos equivocamos y cada uno de los pasos que dimos fueron los correctos para fortalecernos, pese a todo pronóstico.

Estoy segura que para el PRD fue un proceso electoral ganador. No es una suposición, los primeros análisis lo confirman y los números demuestran que somos la tercera fuerza política más importante del país, y en ascenso.

Ganamos la confianza de 3.5 millones de mexicanos que decidieron que nuestro partido los gobernara, y ahora tenemos una presencia importante incluso en lugares donde no había- mos obtenido antes el triunfo, ya sea solos o en alianza, pero con candidatos propios, como en Tepic, Nayarit, y en varios municipios de Veracruz.

A pesar de los buenos resultados, debemos seguir siendo autocríticos para aprender de las lecciones que nos dejó este proceso. Debemos reconocer que la izquierda llegó dividida, polarizada, cuando su papel era fundamental para concretar el cambio de rumbo, sobre todo en el Estado de México.

El hecho de que en este momento el PRI tenga una amplia posibilidad de gobernar nuevamente el Estado de México no es buena noticia, ni para ellos, porque llegan con la menor preferencia electoral de su historia.

Para nosotros, esta debe ser una gran lección porque ya no hay tiempo para volver a fallar, más de 50 por ciento de los mexiquenses votó por la izquierda, lamentablemente dividida, y aunque siete de cada 10 ya no quiere al PRI gobernando le dimos esa posibilidad.

Sigamos trabajando en la construcción de un Frente Amplio Opositor que impulse un verdadero proyecto que ponga al frente la solución a los problemas del país, no a un candidato ni a un partido. Estamos a solo un paso de lograrlo, solo debemos sumar voluntades y pensar que hoy más que nunca sí tenemos la posibilidad cambiar el rumbo del país en 2018.

 

*Presidenta nacional del PRD

@Ale_BarralesM

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