Edgardo Flores Campbell: Fiscal Anticorrupción de transición, ¿bajo los escombros?

Gran parte de la fortaleza que requiere quien resulte fiscal anticorrupción, radica en erigirse como producto de un proceso transparente y objetivo


En días recientes, mientras paulatinamente se reestablece la normalidad después del sismo y se intenta superar el ambiente colectivo de consternación por la pérdida de vidas, producto sin duda de la corrupción inmobiliaria, y aún sin que se terminen de recoger los escombros e iniciar el proceso de reconstrucción, el dirigente del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, irrumpe con la difusión de un video donde a su decir, la boda del Consejero Jurídico de la Presidencia lo lleva a la reflexión para proponer a los senadores esperar a que pasen las elecciones para que se elija al nuevo presidente de México, y entonces, decidir sobre el Fiscal General de la República y Fiscal Anticorrupción

Agrega que: sería muy incómodo que desde ahora se eligiera por diez años al próximo Fiscal de la República.

Vaya pronunciamiento levantado bajo los escombros. Habrá que explicarle al señor López Obrador ¡que precisamente de eso se trata! Que el fiscal general y el fiscal anticorrupción no le sean cómodos, ni a él ni al que resulte Presidente en los próximos comicios de 2018.

Si el hecho de que los senadores nombren fiscal le genera incomodidad, me queda claro que el señor no entiende lo que con cierta frustración y hartazgo exige la sociedad civil ante la rampante corrupción e impunidad que vivimos.

Sostengo que ambos fiscales tienen que ser los funcionarios públicos más autónomos e incómodos para el resto de los poderes públicos, los cuales deberán sentirse verdaderamente vigilados y advertidos de que se actuará conforme a la ley, incluyendo al Presidente de la República, sin importar de quién se trate.

No hay duda de que nuestro problema, más allá de la corrupción, es de impunidad, pero es de lamentarse el grado de laxitud y soberbia con que se plantea la anteposición de ambiciones políticas sobre la agenda legislativa en materia de combate corrupción.

La sola pretensión es ofensiva, pues solicitar al senado de la república postergar en su fase final el tan delicado proceso de selección del fiscal anticorrupción, como si éste se rigiera por calendarios electorales o agendas partidistas, o peor aún, si fuese el caso pretender incidir desde la dirigencia de un partido en la dilación de su designación, a razón de que incomoda, es por sí mismo una modalidad de corrupción, contraria a un elemental principio de pesos y contrapesos en un sistema de equilibrios acorde a un orden democrático moderno.

Estoy convencido de que gran parte de la fortaleza que requiere quien resulte electo fiscal anticorrupción, radica en erigirse como producto de un proceso de selección transparente y objetivo. Por ello asumo como obligación cuidar y defender esta última fase del proceso y no permitir que la selección del perfil atienda a imposiciones o componendas futuristas de orden político partidista, sino a razón de la experiencia práctica, la preparación académica, las capacidades técnicas, trayectoria de resultados y la autonomía e independencia respecto a camarillas e intereses ajenos al encargo.

 

*Aspirante a Fiscal Anticorrupción

 

 

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