Ebrard sólo ganó tiempo

Si los resultados no satisfacen a Donald Trump, la amenaza de los aranceles persiste

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump se parecen mucho. Ambos se declaran triunfadores tras el más grave diferendo diplomático entre sus gobiernos. En Tijuana, AMLO recurrió al mitin —escenario que más le gusta— y presumió el éxito de las negociaciones en Washington. Trump también recurrió a su escenario más cómodo (Twitter) para regodearse de obligar a México a tomar medidas sin precedentes contra la migración.

Los hechos, simples y llanos, son irrefutables. México se doblegó y aceptó hacer el trabajo sucio en el combate a la migración. Seis mil elementos de la Guardia Nacional concentrarán sus esfuerzos en impedir el tránsito de migrantes hacia Estados Unidos. Eso no estaba en los planes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, aunque Ebrard diga que, de cualquier manera, la Guardia Nacional se desplegará en todo el país. Además, aún no sabemos todo lo pactado y qué cosas se acordaron y que no se mencionaron en el comunicado y se anunciarán el momento adecuado, como publicó Trump.

Aunque México no lo haya aceptado oficialmente, se convertirá de facto en tercer país seguro para los migrantes que soliciten asilo en Estados Unidos. Ése es el verdadero fondo del asunto. Remain in Mexico es el programa diseñado por Washington para contener, en territorio mexicano, a todos los solicitantes de asilo mientras decide si los acepta o no. La delegación mexicana reconoció su validez y se comprometió a recibir a todos los migrantes que devuelva Estados Unidos y a darles trabajo, salud y educación.

No es exagerado decir que la migración es la crisis que viene y se concentrará en las ciudades de la frontera norte que no están preparadas para recibir a miles y miles de migrantes. Sin infraestructura y sin recursos tendrán que albergarlos hasta que reciban respuesta a su solicitud de asilo, lo que podría tomar años. El gobierno de López Obrador ya debería estar trabajando a marchas forzadas para enfrentar ese fenómeno y buscar soluciones creativas y efectivas antes de que estalle el problema.

Por otra lado, tampoco debemos ignorar el ánimo social de los mexicanos ante el arribo de los migrantes. Nos cuesta trabajo admitir nuestro racismo, pero es una realidad. Encuestas recientes muestran con claridad que a los mexicanos no nos gustan los migrantes, desconfiamos de ellos y preferimos no tenerlos en el país.

Aquí no se ha ganado nada. Ebrard lo único que consiguió en Washington fue tiempo. 45 días para hacer una evaluación y en 90 días continuarán las negociaciones. Sin embargo, si los resultados no satisfacen a Donald Trump, la amenaza de los aranceles persiste. No se evitó una crisis, como aseguró López Obrador, sólo se pospuso.

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BON APPÉTIT: Por tercera ocasión, en la Encuesta México Elige, el sinaloense Quirino Ordaz resultó el gobernador mejor calificado con 72.9 por ciento de aprobación. Le reconocen sus obras y compromisos cumplidos y su buena coordinación con la 4T.

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@CACHOPERIODISTA

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