Dos ventajas de AMLO

López Obrador tiene el control del Congreso y una considerable influencia real sobre el Poder Judicial

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Visto desde afuera, los analistas pueden ser escépticos de las medidas económicas del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero deben tomar en consideración que tiene al menos dos grandes ventajas.

La primera ciertamente, es su enorme fuerza en México. La segunda se llama Donald Trump.

López Obrador no sólo llegó al poder con una votación mayoritaria, sino que tiene el control de las dos cámaras del Congreso, una considerable influencia real sobre el Poder Judicial y sus seguidores ocupan la mayoría de los gobiernos estatales.

López Obrador está en el centro de un movimiento que está en proceso de integrarse como partido político, y como tal sólo tiene una misión: conservarse en el poder. Esa es la definición, la meta, de toda agrupación de ese tipo, al margen de su ideología y su teología.

Es, a querer o no, el caso del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Creado alrededor de un líder, Morena está ahora en el poder y ahora en proceso de institucionalizarse, formar estructuras y cuadros.

Algunos advierten que el estilo se asemeja a los de un partido autoritario, verticalista, con comités de vigilancia integrados que, en el peor de los casos, pueden constituirse en el núcleo de una policía política al servicio del partido, no del gobierno.

Pero el problema está en que México está demasiado cerca de Estados Unidos y eso impone necesidades y consideraciones que posiblemente sólo Canadá conoce.

Ahí, sin embargo, hay una ventaja para López Obrador. El voluble y caprichoso Donald Trump ha hecho de México el chivo expiatorio de los males que afectan a su país: inseguridad, violencia, déficit comercial, fronteras descontroladas.

Trump prometió construir una muralla en la frontera con México y lo amenazó con sanciones comerciales si no hubiera un mayor control de los migrantes que pasan por territorio mexicano hacia EU.

Según descripción del escritor Moisés Naim, analista del Fondo Carnegie para la Paz, exministro de Fomento de Venezuela, y radicado en Washington hace más de 20 años, López Obrador tiene como mantra: no pelear con EU.

Pero dado el momento político-electoral en EU, Trump probablemente usará a México como adversario, tal como hizo en 2016.

Al margen de que eso ayude o no a la reelección de Trump, la realidad es que la retórica del presidente/candidato sería de una perversa ayuda para López Obrador y su gobierno: pueden —y seguramente así lo harán— culpar a otros de sus errores y sus problemas.

Si México, Trump dixit, es el culpable de los males de la sociedad estadounidense, Trump es por su parte un villano a modo para el líder mexicano: creíble y deseoso de representar el papel de antimigramte y defensor de los estadounidenses blancos.

Trump tiene otra ventaja para el gobierno mexicano: es tan polarizante, que no necesita atacarlo directamente.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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@CARRENOJOSE

edp

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