Dos noches mágicas

Parece que la UEFA ha descubierto con el paso de los años que el fútbol femenil es el siguiente paso en el modelo de negocio del balompié mundial.

El epicentro del fútbol mundial se ha trasladado a Cardiff, sede las finales de la UEFA Champions League. A diferencia de otras ediciones, en las que se han jugado los duelos de la rama femenil y varonil en la misma ciudad, parece que la UEFA ha descubierto con el paso de los años que el fútbol femenil es el siguiente paso en el modelo de negocio del balompié mundial. La final entre el Olympique de Lyon y el Paris Saint Germain ha calzado perfectamente para catapultar la competencia de clubes más importante del mundo a otro nivel y alcanzar a más público, patrocinadores y futuros socios. Es cierto, la igualdad de género en el deporte debe ser un objetivo de todos, pero si las buenas causas fueran negocio, en el mundo no habría miseria ni marginación.

Dejando a un lado los intereses de los dueños del balón, este ha sido un duelo a la altura de las más grandes competencias internacionales. El altísimo nivel competitivo de estos equipos se hace patente cuando analizamos que hace apenas algunas semanas se disputaban la Copa de Francia y son aquellos que han acaparado los reflectores a nivel continental en los últimos años. Ahora, llegaron a la batalla por el título dejando fuera a un equipo alemán por primera vez diez años.

El Lyon ganó 21 de 22 partidos en liga y anotó más de 100 goles y buscaba igualar en Champions al Frankfurt como el equipo más ganador con cuatro títulos. El PSG por su parte ha vivido a la sombra de su archirrival y perdió la final del 2015 contra el poderoso Wolfsburg, por lo que quería aprovechar la oportunidad para sacarse la espina.

La presencia de campeonas del mundo como Alex Morgan o Saki Kumagai, la capitana del equipo francés Shirley Cruz (jugando su sexta final de UCL) o la sensación noruega Ada Hegerberg (con 54 goles en 35 partidos) hablan de dos equipos diseñados para ganar y con un largo historial de títulos bajo el brazo. Solamente faltaba la complicidad de la UEFA, los medios y el público.

Ante 22 mil personas el Lyon se coronó campeón de Europa, obteniendo así su cuarto trofeo luego de una brillante temporada.

Ahora solamente resta esperar al sábado, donde la tarea de atraer público y medios ya está cumplida desde hace varias décadas. Las noches mágicas continúan multiplicándose y su cierre estará marcado por una rivalidad que también tiene una historia especial. La magia de Zinedine Zidane parece no tener fin con un Real Madrid que, de ganar el sábado estaría convirtiéndose en un equipo de épica y época, siendo el primer en conseguir hilvanar dos Orejonas bajo el formato de Champions. El fantasma de finales perdidas de la Juventus ronda particularmente a Buffon, a quien sería un privilegio ver despedirse de en hombros. ¡Que venga una noche mágica más!

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