Dos ganadores, un perdedor

Del contenido de la carta de renuncia al IMSS de Martínez y lo ocurrido después, se deduce un primer ganador: el mismo senador Martínez

Alejandro Poiré / Opinión El Heraldo de México
Alejandro Poiré / Opinión El Heraldo de México

De la salida de Germán Martínez de la dirección general del IMSS, vale la pena destacar los impactos políticos, porque tendrán peso a mediano plazo. No es usual una renuncia de esta visibilidad, ni tampoco la firmeza del ataque ni los detalles incluidos en la comunicación. No se trató simplemente de una carta pública dirigida a su superior jerárquico, que recogen los medios y se olvida eventualmente, sino que el escrito de Martínez será una parte formal de la historia del Seguro Social, al constar en su integridad en el acta del Consejo Técnico del Instituto, órgano de gobierno del mismo.

Del contenido de la carta y lo ocurrido en los días posteriores, se deduce un primer ganador: el propio senador Martínez. Por un lado, la reacción de Morena ha sido moderada y hasta el momento su regreso al Senado aparece sin sobresalto. Pero el efecto de su misiva en la agenda de política pública es extraordinario. El propio Presidente lleva tres días dedicado a defenderse de las críticas vertidas en la renuncia, e incluso ha intentado la ya conocida estrategia de revirar el ataque a los medios, para desviar la atención del tema de abasto y financiamiento del sector Salud. Ante una situación que él consideraba crítica, el exdirector del IMSS logró posicionar su argumento y señalar con claridad los riesgos que él identifica. Ha retornado a una posición desde donde podrá seguir ejerciendo influencia en el curso del gobierno actual, y podría ser una voz estratégica para definiciones fundamentales como la revocación de mandato y otras reformas constitucionales pendientes.

Otro ganador incontestable es Carlos Urzúa. La misiva de Martínez fue atendida con una defensa integral del Presidente a las decisiones tomadas por Hacienda, y con la incorporación de un nuevo director del IMSS cuya primera labor fue, atendiendo la instrucción presidencial, reunirse con el secretario. En la defensa de la política de salud, el Presidente está confirmando cada una de las decisiones tomadas por Hacienda y está consolidando la fuerza de Urzúa y su equipo frente al resto de las dependencias gubernamentales que no comparten las definiciones tomadas y recelan del control impuesto desde Palacio Nacional. Esto significa reservas de fuerza para el equipo comandado por Urzúa, aunque siempre sujeto al respaldo del Presidente.

En el reacomodo de su equipo, el perdedor es López Obrador. La primera razón ya se ha esbozado. En lugar de que la agenda pública sea conducida por él al ritmo y temple de sus conferencias mañaneras, la atención de los medios y del público se ha centrado en el aparente desorden en el sector Salud, su financiamiento, y el posible desastre de suministro que se atisba. Más aún, al asumir en primera persona la defensa de las decisiones tomadas, AMLO ha enfocado toda la atención de la agenda de salud pública en su propia responsabilidad. Por si quedaba alguna duda de si Martínez se quejaba de Hacienda o del Presidente, este último se aseguró de aclararlo de inmediato.

Un segundo costo me parece más significativo. AMLO ganó las elecciones con amplitud entre otras cosas por su capacidad para sumar perfiles de otros entornos políticos, como el de Germán Martínez. Ha quedado claro que ante los disensos y los problemas, la respuesta política es el atrincheramiento. Es temprano para ello, e innecesario el adelgazamiento de su coalición.

* Decano Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno Tecnológico de Monterrey

ALEJANDRO POIRÉ

@ALEJANDROPOIRE 

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