Dos Bocas y una visión medioambiental

La refinería prometida por Andrés Manuel López Obrador en Tabasco se concretará pese a todas las objeciones

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

La refinería de Dos Bocas, en Tabasco, va. Así de claro y así sencillo. No hay lugar para el discernimiento ni el consenso y, al parecer, tampoco para un diagnóstico, estudios técnicos, viabilidad o factibilidad. Es que si el presidente Andrés Manuel López Obrador dice que tal o cual obra de infraestructura pública se realizará durante su mandato, no hay más qué decir, la obra se llevará a cabo.

En este sentido, al Presidente se le puede tildar de muchas cosas, pero no de incumplir sus promesas de campaña y la construcción de una refinería en Tabasco lo es, así como la cancelación del NAIM, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la construcción del Tren Maya o el corredor interoceánico en el istmo de Tehuantepec. Pero debemos de volver a lo dicho, todos estos proyectos no cuentan con estudios previos para su ejecución, ni en materia financiera o medioambiental o, incluso, de ingeniería aplicada. Sólo enfocándonos en esta nueva refinería, la primera pregunta sería ¿para qué? De las seis existentes en México, 50 % no trabajan de manera óptima. Además, llama la atención que la apuesta del Presidente siga siendo por los combustibles fósiles, mientras que en el mundo ya se explora y se implementa la transición hacia energías sustentables.

Ahora bien, sabemos que este tipo de obras magnánimas suelen quedarse en el tintero, a medio terminar o simplemente como –elefantes blancos–, no sólo en México, sino en Latinoamérica y algunos otros lugares porque obedecen sólo a decisiones políticas y no propiamente a una necesidad social o macroeconómica del país. Y en esta obra se nota de manera clara, puesto que tanto el costo de la misma (8 mmdd), el tiempo dictado para su culminación (tres años), una licitación desierta para construirla y que la obra será desarrollada por Pemex (que hoy no cuenta con la estructura necesaria y tiene décadas sin hacerlo) en conjunto con la Sener, no presagia el mejor de los resultados.

Aunado a lo anterior y pensando que se logre la refinería en Dos Bocas y se entregue en tiempo y forma, que trabaje al máximo de su capacidad, que otorgue los réditos esperados por este gobierno y que sea una plataforma exitosa para Pemex y para el país, el ecocidio que se prevé, incluso ya dictaminado por el Instituto Mexicano del Petróleo y por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, es un costo altísimo que pagaremos no solo esta generación sino también las venideras.

Así pues, esta decisión presidencial también nos lleva a pensar que México se pone del lado de uno de los bandos a nivel mundial, el de las empresas petroleras que se resistirán con todo el poder económico y político con el que cuentan para detener el cambio en el uso de energías limpias, mismas que según expertos, a partir de la mitad de este siglo comenzarán a sustituir el uso de energías fósiles, es decir, del carbón, el gas y, por supuesto, el petróleo. Esperemos que esta visión del pasado en materia energética aún se pueda reflexionar y en su caso, echar para atrás por el bien de las y los mexicanos y del medio ambiente mundial.

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@ASARUR

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