Doña Silvia Pinal, Diva de la vida real

Silvia, Frente a ti, y Carla Estrada al frente de la bioserie que está haciendo historia en la manera de contar la vida de gente del medio artístico que ha dejado huella en la televisión mexicana

Doña Silvia Pinal, Diva de la vida real

Hace unas semanas recibí la invitación de mi amiga, la productora Carla Estrada, para ser parte de la bioserie Silvia, frente a ti, y, por supuesto, acepté inmediatamente, pues, aunque en muy contadas ocasiones he tenido que interpretar algún papel como actor, la verdad es que el hecho de personificarme a mí mismo me pareció un reto y sobre todo un honor.

La bioserie no pudo tener un arranque mejor, no cabe duda de que el reto de llevar a la pantalla la vida, trayectoria y trascendental carrera de Silvia Pinal es monumental, pero también lo es el recrear con mucho esmero los espacios emblemáticos del espectáculo en México, como son la XEW, los Estudios Churubusco, Televicentro, los teatros, foros, sets y las locaciones de un México que gracias a la magia de la televisión recorre desde los años treinta hasta la actualidad en un viaje minuciosamente logrado.

En este recorrido por la vida de Silvia, he tenido la ocasión de compartir con ella algunos momentos en los que ha demostrado ser una mujer de gran fortaleza, como la temprana partida de su hija Viridiana, quien formaba parte del elenco de la serie Cachún Cachún Ra Ra; o la ocasión en que estando seleccionada su hija Alejandra para integrarse al grupo musical Fresas con Crema que lanzamos en los años ochenta, tuve que aceptar sus motivos para que finalmente, ella no participara.

Años más tarde, y un poco a escondidas de Silvia tuve el gusto de apoyar el lanzamiento de la Guzmán presentándola con el grupo infantil Microchips, donde mi hijo Luis David participó, en la entrega de los Premios Heraldo 1988; también con su nieta Stephanie Salas tuve la oportunidad de impulsarla en sus inicios en la TV y en la música, pues en 1992 se integra como actriz y cantante de la novela Baila Conmigo que produjimos en los noventa.


A Silvia la recuerdo desde 1958 cuando se presentó en un musical producido por don Emilio Azcárraga Milmo y René Anselmo estrenada en México, Ring Ring llama el Amor, que dirigió mi padre.

Mi madre Rita Macedo también estelarizó algunas joyas de la cinematografía nacional, al lado de grandes amigos de mi madre como don Ernesto Alonso o Miroslava Stern; y que juntas actuaron en la película Divinas Palabras.

Participar en Silvia, frente a ti me resultó entrañable y trajo a mi recuerdos que he tenido el privilegio de compartir con ella; pero quizás la anécdota de la que más nos acordamos, ocurrió en los ochenta cuando realizaba para ella un programa con mucha producción y un gran espectáculo visual que nos llevó a Cancún y en el que tuvimos la ocurrencia de realizar tomas desde un helicóptero que recorría las zonas arqueológicas, el mar y la selva. Hasta que se me ocurrió que yo debería de subir al helicóptero y dirigir al camarógrafo.

Todo estaba muy bien calculado, hasta que el piloto nos avisa que el combustible se había agotado y sin más ni más tuvo que descender de emergencia a mitad de la selva y como resultado quedamos colgados de las ramas de los arboles a varios metros de altura durante varias horas en las que me encomendé a todos los dioses mayas de la selva.

Horas después Silvia, muy gentil, se acercó a mi preocupada, pero al ver que mi situación no era grave, sino más bien bastante cómica soltó la carcajada y yo no pude más que congratularme de mi buena suerte, y echar una sonora carcajada con ella.

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