Disección de la toma de posesión

La toma de posesión de AMLO fue por lo tanto un evento trascendental cargado de mensajes tanto verbales como no verbales

Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México
Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México

AMLO tomó posesión como presidente el pasado 1 de diciembre en medio de un momento francamente enrarecido a nivel mundial. El mundo atraviesa por una redefinición del escenario político-internacional, con la emergencia significativa de poderes super nacionalistas que se oponen a una tendencia supranacionalista que favorecía la integración a partir de unión de los mercados.

La mayor parte de Sudamérica atraviesa un regreso hacia la derecha, propiciado por un descontento, sin embargo, la victoria de la izquierda en México marca un rumbo distinto para Norteamérica.

La toma de posesión de AMLO fue por lo tanto un evento trascendental cargado de mensajes tanto verbales como no verbales. El discurso contuvo por supuesto la articulación principal del mensaje que debía ser transmitido y en este contexto me parece relevante ahondar en el espacio que ocuparon las referencias hacia las fuerzas armadas, reconociendo su importancia y relevancia para la seguridad y el futuro del país –algo atípico para un Presidente de izquierda. Las fuerzas armadas eran uno de los pocos sectores que no habían sido embozados por AMLO y cuyos integrantes atravesaban por incertidumbre.

Además del discurso, hubo un escenario con dos dimensiones que formaron parte del mensaje: tanto el protocolo para la presentación del gabinete como la lista de invitados internacionales –voluntariamente o no– formaron parte del mensaje. Las claves adicionales se pueden encontrar en la interpretación de este escenario, lo que desde luego conlleva cierto nivel de incertidumbre pues está sujeta a supuestos.

Ante la ahora inexistencia del Estado Mayor Presidencial, las fuerzas armadas estuvieron presentes mediante tres jóvenes cadetes militares –una mujer y dos varones– que estaban visiblemente desarmados.

El orden en que fueron organizados y presentados los miembros de su gabinete estuvo lejos de ser una ocurrencia. En primera fila, al son de niño-niña, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que se rumora de ideología y propuestas no alineadas con el sector militar colocada en la primera posición de derecha a izquierda y al lado del secretario de Defensa Nacional, General Luis Crescencio Sandoval González. En primera fila, pero separado de su homólogo de Sedena, el almirante José Rafael Ojeda Duran, secretario de Marina.

En la segunda fila y más apartados, los dos responsables de la política interna (seguridad) y externa (diplomacia) del gabinete: Alfonso Durazo y Marcelo Ebrard. Ambos se perfilan para el relevo 2024-2030, El éxito en sus carteras les motivara para brillar. Dependerán –si quieren ser exitosos– del apoyo de las fuerzas armadas.

El Secretario de Seguridad Pública tiene la tarea de reorganizar y en espacios específicos reconstruir la capacidad del aparato de seguridad pública e inteligencia civil, por lo que tendrá que recurrir, irónicamente –y de manera por lo menos temporal– a la capacidad e inteligencia castrense. El éxito de esta relación dependerá de la capacidad de interlocución del SSP para apoyar la articulación de la Guardia Nacional.

El Secretario de Relaciones Exteriores tiene ante si retos no menores, repitiendo las líneas de mi colega Gerardo Rodriguez Sánchez-Lara, el nuevo SRE deberá rediseñar cual será la doctrina exterior del país. Para eso es necesario desenredar ataduras ideológicas de la realidad.

La lista de invitados internacionales nos da un esbozo de lo complicado que será operar en este momento internacional enrarecido. La encabezaron EU y la familia Trump, la primera representada por el vicepresidente Mike Pence y la segunda por la primogénita Ivanka (su papá estaba fortuitamente en el G20). Le siguieron la lista de presidentes de Centroamérica, Caribe incluyendo Cuba y Sudamérica, en donde se destacó la presencia de Iván Duque, presidente de Colombia y a la que le siguió la mención del invitado incomodo, Nicolás Maduro. La mención de Maduro evocó una enérgica protesta, de la bancada del PAN. Curiosamente Maduro no estuvo presente en el recinto, lo que recuerda la disciplina foxista del comes y te vas. Hasta ahí la realidad.

Hubo dos invitados francamente innecesarios: Corea del Norte y la República Sahariana. Se puede entender como un desliz inicial de intentar bosquejar una declaración de independencia que si no se acota y redirige podrá degenerar en un ejercicio de fantasía pura.

En términos pragmáticos la nueva agenda internacional de México deberá de contemplar una nación con mucho más poder de decisión en el escenario global, en donde las fuerzas armadas empleadas de manera activa, consensada y responsable pueden ser una herramienta eficaz del Estado. Específicamente constituyen una herramienta del SRE para poder ayudar a distinguir la diferencia entre hablar y actuar, entre fantasía y realidad.

*Consultor de la compañía Jane’s en Washington, DC.

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