Dinamismo y estabilidad 2019, 2020

En términos generales el desempeño de una economía puede medirse en función de su dinamismo y estabilidad

Arturo Damm / Pesos y contrapesos / Heraldo de México
Arturo Damm / Pesos y contrapesos / Heraldo de México

 

 

En el últimos Pesos y Contrapesos afirmé que, más allá de que se cumplan o no las proyecciones de la encuesta del Banco de México sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, correspondiente a agosto, lo relevante es que los encuestados esperan que el 2019, primer año del gobierno de AMLO, sea muy parecido al 2018, último del gobierno de Peña Nieto, lo cual, tratándose del primer año de un nuevo gobierno, de un gobierno encabezado por AMLO, y de un gobierno en el cual AMLO tendrá un enorme poder, es positivo.

 

En términos generales el desempeño de una economía puede medirse en función de su dinamismo y estabilidad. El dinamismo puede medirse en función del crecimiento, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, el Producto Interno Bruto. La estabilidad puede medirse en función del comportamiento del poder adquisitivo del dinero, que se mide por el comportamiento de la inflación, que se calcula a partir del Índice Nacional de Precios al Consumidor. El reto, para cualquier economía, es lograr el mayor dinamismo posible, con la menor inestabilidad posible, doble reto que enfrentamos en la economía mexicana, siendo mayor el primero (dinamismo) que el segundo (estabilidad).

 

Según los resultados de la encuesta, y considerando la media de las respuestas, el crecimiento de la economía en 2018, 2019 y 2020 será 2.14, 2.16 y 2.36 por ciento. La buena noticia es que, por lo menos para los dos primeros años del gobierno de AMLO, con relación al último año del sexenio de Peña Nieto, no se espera un menor crecimiento de la economía. La mala es que, dado que los crecimientos esperados son mediocres, no se espera un mayor crecimiento. Para los próximos diez años el crecimiento promedio anual esperado es del 2.50 por ciento. La buena noticia es que ese crecimiento está dentro de lo normal. La mala que esa normalidad, que venimos arrastrando desde 1983, es mediocre.

 

En materia de inflación las proyecciones para 2018, 2019 y 2020 son: 4.41, 3.74 y 3.69 por ciento. La buena noticia es que, después del repunte en la inflación de 2017 y 2018, con relación al 2016, se espera que la inflación vuelva a ubicarse dentro de los márgenes de la meta de inflación del Banco de México, 3 por ciento más menos un punto porcentual de margen de error. La mala noticia es que, todo así lo indica, el Banco de México seguirá teniendo metas de inflación, y por lo tanto permitiendo u ocasionando la pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero y, por ello, de nuestro trabajo.

 

¿Qué tanta mejora, en materia de dinamismo y estabilidad, se espera para los próximos dos años? No mucha, y no faltará quien diga que, con no retroceder, debemos darnos por bien servidos. ¿Tendremos que conformarnos, sobre todo en materia de crecimiento, con no crecer menos, sin aspirar a crecer más?

 

E-mail: [email protected]

Twitter: @ArturoDammArnal

¿Te gustó este contenido?