Dignidad tardía de Muñoz Ledo

Si López Obrador no pone orden, los suyos podrían provocarle dolores de cabeza

Alejandro_Cacho
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega dio un paso al lado inesperadamente y de último minuto. Haciendo gala de su extraordinaria oratoria y una clara dicción —poco frecuente últimamente en él— dijo desde la tribuna que se puede tener el poder y no pasar a la historia y se puede pasar a la historia sin tener el poder. Una frase certera y mediática que llegó tarde.

No podemos ubicar como víctima a Muñoz Ledo de las ambiciones reeleccionistas de los duros de Morena en la Cámara de Diputados, sería un insulto a su inteligencia. Su vanidad fue más fuerte que su sensatez, se dejó usar y estiró la liga, casi hasta reventarla.

Era una contradicción incumplir la promesa de Mario Delgado, el coordinador de diputados de Morena, para que el PAN presidiera la Mesa Directiva en el segundo año, cuando el presidente López Obrador cierra sus spots por su Primer Informe de Gobierno diciendo los compromisos se cumplen.

Era insostenible la pretensión autoritaria. López Obrador lo sabía y se resistía a intervenir, pero dejar sueltos a diputados radicales de Morena podría costarle demasiado caro. En Palacio Nacional se produjo el manotazo y la secretaria de gobernación transmitió el mensaje de AMLO y después de las ocho de la noche Muñoz Ledo renunció. La dignidad tardía de Porfirio dejará secuelas en su biografía.

Las crisis generadas por legisladores de Morena en las Cámaras de Diputados y Senadores son sólo parte de otras provocadas en Congresos locales, por las huestes lopezobradoristas. Los casos están ahí, son públicos.

En Baja California, la operación de los morenistas torcieron la ley para regalarle tres años más de gobierno a Jaime Bonilla. Mañosamente los diputados dejaron el asunto en el limbo y el nuevo Congreso, dominado por Morena, pretende mantener la violación constitucional dejando que el tiempo pase.

En Tabasco, la mayoría de Morena en el Congreso aprobó la llamada Ley Garrote que, para muchos, criminaliza la protesta pública. Contra viento y marea impusieron la propuesta del gobernador Adán Augusto López.

En Sinaloa, la mayoría de Morena en el Congreso rechazó probar la cuenta pública 2017, el primer año de gobierno del Quirino Ordaz. Una burda maniobra política, donde Morena logró la mayoría hasta la tercera votación, luego de dos empates. Paradójico resulta que los diputados morenitas ignoraron la opinión de la Auditoria Superior de la Federación, que determinó que la cuenta pública de Sinaloa resultó sólo con 0.1 por ciento de observaciones, equivalentes a 6 millones de pesos por aclarar. El Estado de México, tiene pendientes por aclarar 2 mil millones.

Quintana Roo no se escapa. Para mantener el control, Morena en el Congreso conformó una Gran Comisión, en lugar de la Junta de Coordinación Política. ¡De un plumazo retrocedieron 25 años!

Si López Obrador no pone orden, los suyos podrían provocarle muchos dolores de cabeza por todo el país.

POR ALEJANDRO CACHO
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@CACHOPERIODISTA

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