Detrás de escenas

El detrás de escenas de esta campaña da forma a una colección de divinidades en los medios y fines de la clase política, un territorio plagado de mentiras

Detrás de escenas

La elección presidencial transcurre bajo un bombardeo de imágenes, memes, arengas de campaña y promesas en todos los medios. Pocas veces, sin embargo, ese repiqueteo mediático desvela las historias detrás del escenario principal: las traiciones abiertas y veladas y los pactos políticos Polaroid, los acuerdos entre camarillas que tal vez durarán un instante, pero que pueden tener una alta influencia en el resultado final de la elección.

El detrás de escenas de esta campaña da forma a una colección de divinidades en los medios y fines de la clase política, un territorio plagado de mentiras (unas a secas y otras ardientes), y medias verdades; o el chaqueteo de ideas por conveniencia, o los pies que se tienden para derribar al candidato en su propia casa.

En la campaña de José Antonio Meade el detrás de escenas es el más dramático, porque transcurre en varios inframundos.

En el de Meade, el itinerario de la campaña se mantiene sin variaciones y el plan trazado continuará hasta el final, cuando confía en ser capaz de convencer a los electores de que  es el hombre honesto que necesita el país.

En el submundo paralelo que habitan los grupos políticos de alta influencia en el régimen y el PRI se da por descontado que el plan b se activó y que implica respaldar la candidatura de Ricardo Anaya. En la burocracia institucional, los rumores de traición son una bola de nieve:

“¿Desde cuándo la Sedesol está operando a favor de Ricardo Anaya?” “¿Fue un error simular una conciliación con Miguel Osorio Chong, quien no trabaja para producir votos para Meade, sino para ya saben quien?”

Para Anaya lo más difícil no serán los próximos dos debates sino deshacer la caricatura que hizo de sí mismo, audaz, ante la audiencia del debate (11 millones de personas), al desplegar una vitrina de diamantes de cinco quilates que tan pronto terminó el debate comenzaron a despostillarse y se convirtieron en topacios azules, un cuento semejante al fraude cometido recientemente a una señora en España.

Anaya es un estafador profesional parecido a los que habitan “El arte de la estafa”, el libro de María Konnikova (staff de The New Yorker), seres “dotados de un grandioso sentido personal y un sentimiento de invulnerabilidad”.

Anaya usa atajos para llegar a un resultado, es capaz de engañar con la verdad o de negar lo que sea para ascender en las encuestas: Hace cachitos la propuesta de amnistía de AMLO, una de las iniciativas que en este Congreso más defendió Movimiento Ciudadano, uno de los partidos de la coalición que lo postula a la presidencia.

El detrás de escenas de López Obrador está habitado por acciones retardadas y omisiones que parecen marrullerías y errores deliberados. ¿Por qué no le respondió a Meade que los departamentos formaban parte de un juicio testamentario? Su respuesta llamando a Meade calumniador es uno de los tuits más compartidos de su campaña. Es posible que la maña más grande del Peje sea la propuesta de amnistía que no ha explicado y de la que todo mundo habla.

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