Detener el discurso de odio

Algo que distingue a los mexicanos es la unión. Muestra de ello es la fuerza mostrada ante los sismos del '85 y 2017

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

Después de una contienda electoral es complicado que se disuelvan los bandos, los frentes de batalla, el nosotros vs. ellos, y más como la que se vivió en México en 2018, donde las descalificaciones y ataques entre candidatos, miembros de los equipos de campaña e incluso entre los simpatizantes, fue lo que caracterizó esta lucha electoral, más allá de propuestas bien definidas. Por lo tanto, a más de un año de la victoria de López Obrador y a casi un año de ser inquilino de Palacio Nacional, estas divisiones aún siguen muy presentes en la sociedad mexicana.

Y es que la unidad nacional no se da por decreto, no es una acción automática al terminarse la jornada electoral. Puesto que sabemos que cuando se persiguen objetivos políticos y se expresa una idea política se generan ganadores y perdedores ya que predominan los juegos de -suma cero- y esto puede dividir a la sociedad. Pero, aunque no sea deseable una sociedad que piense y actúe de la misma manera, al menos se espera que desde el gobierno -con base en una democracia representativa-, se fije un rumbo para la toda sociedad. Gobernar para todas y todos en busca de estrechar las desigualdades y dirimir las divisiones.

En este sentido, lo que preocupa es que sea desde los dichos o comentarios de un mandatario donde se produzcan las divisiones en la ciudadanía. Hemos visto lo que puede suceder por culpa de los discursos de odio, como los acontecimientos ocurridos el mes pasado en El Paso, donde tuvieron como detonante las palabras cargadas de racismo, xenofobia e ignorancia, por parte del presidente Trump. Sin llegar a tal extremo, en México también se vive esa división en la sociedad, propiciada en parte, por la categorización de la ciudadanía entre chairos y fifís, desembocando en batallas permanentes a través de artículos de opinión, conversaciones cotidianas y, por supuesto, en redes sociales.

Ejemplos de lo anterior hay muchos, casos como los de presentadores de televisión, periodistas, influencers, entre otros, que han vertido su opinión y enseguida son linchados por la comentocracia en redes, ya sea por parte de los amlovers o por los amlohaters, según sea el caso, generando luchas intestinas que sólo nos llevan a incrementar las divisiones. El caso más reciente es el de la piloto, trabajadora de Interjet, quien escribió en sus redes: Debería de caer una bomba en el Zócalo… durante los festejos por el Grito, comentario por el cual recibió insultos y trolleos, llegando hasta las amenazas de muerte.

Debemos de detener el discurso de odio. Algo que distingue a la sociedad mexicana es la unión. Muestra de ello es la fuerza mostrada ante el sismo de 1985, el paso de los distintos huracanes o los sismos de 2017, donde dejamos atrás cualquier diferencia ideológica, económica y social para sacar adelante al país. Estoy convencida de que la sociedad mexicana está en buen momento de reconocer que hay más similitudes que diferencias, que debemos de perseguir el bien común y que nuestra nación no necesita una tragedia de esta índole para permanecer unida, por el bien de la sociedad y de nuestro México.

POR ADRIANA SARUR
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@ASARUR


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