Después de 100 días

Muchas promesas del 1 de diciembre son proyectos que requieren de un buen diseño de políticas públicas

Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey
Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

El presidente López Obrador afirmó que 62 de los 100 compromisos que hizo el 1 de diciembre pasado se han convertido en hechos. Obviamente no dijo que estaban cumplidos porque sería falso, pero se han realizado acciones en esa dirección. Nadie esperaría que en 100 días estuvieran trabajando 100 nuevas universidades públicas, o que ya se hubiera descentralizado el gobierno federal. Más difícil sería que estuvieran rehabilitadas las refinerías existentes y se hubiera iniciado la construcción en Dos Bocas, Tabasco.

Lo que ocurre es que muchas de las promesas del 1 de diciembre son proyectos que requieren de un buen diseño de políticas públicas, modificaciones a la ley y en algunos casos a la Constitución. Otras de las promesas que se hicieron simplemente implican cumplir con la ley: Seremos respetuosos de la autonomía del Banco de México…, Se respetará la libertad de expresión…, Se garantizará la libre manifestación de las ideas y de creencias religiosas y la libertad de prensa. Cumplir requiere de un comportamiento decidido en todo el gobierno, no sólo del Presidente.

Eso mismo ocurre con postulados más complejos: Habrá un auténtico Estado de Derecho. A nadie le estará permitido violar la Constitución y las leyes, y no habrá impunidad, fueros ni privilegios. Este tipo de promesas son más difíciles de cumplir en los hechos. Hacer realidad este postulado no depende enteramente del Presidente.

El Estado de Derecho es el resultado de una compleja conjunción de realidades, prácticas políticas y jurídicas, en el que se hacen valer los derechos ciudadanos, los derechos humanos, con eficiencia y responsabilidad. Se trata de una aspiración importante. Bien que el Presidente proponga avanzar en esa dirección; así lo hicieron casi todos los presidentes mexicanos del siglo pasado. En los temas en que se ha cumplido con más claridad es en la austeridad gubernamental. Sin duda se han recortado los presupuestos, se redujeron los gastos y se eliminaron partidas. Una buena cantidad de las promesas presidenciales se basaron en la premisa de la austeridad republicana. Por el bien del país, yo espero que el Presidente no cumpla la promesa de No se comprarán sistemas de cómputo en el primer año de gobierno. La austeridad no debe de estar peleada con la técnica y la eficiencia.

Si López Obrador quiere tener éxito, requerirá de talento bien pagado, recursos tecnológicos y una buena dosis de innovación gubernamental. Difícilmente se puede evaluar a un gobierno en 100 días. Sería más fácil intentarlo después de 150 días, cuando los resultados trimestrales de los indicadores económicos estén a la vista. Entonces sabremos cuál ha sido la diferencia en el ejercicio del poder y del manejo de la economía.

Mientras tanto, el Presidente insiste en que se puede crecer a 4%, aunque a la fecha todo indica que eso no será posible. Para él, el secreto está en acabar con la corrupción, para los demás ello no sería suficiente. Habrá que ver.

 

Ex Consejero Electoral, Decano de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

@arturosanchezg

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