Desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los… gobiernos incapaces

Hemos presenciado cómo desde los gobiernos actuales se argumenta que heredaron un cochinero

Lorena Osornio, colaboradora
Lorena Osornio / Colaboradora

Hay un dicho popular que versa más o menos así. Significa que después de muchas justificaciones para ejercer cierta facultad, éstas adquieren el carácter de pretextos para encubrir la falta de aptitudes.

Esto es justamente lo que pareciera estar ocurriendo con los gobiernos morenistas. Hemos presenciado cómo desde el Presidente de la República hasta la jefa de Gobierno de la Ciudad sistemáticamente han empleado el argumento de que la administración anterior dejó un cochinero. Justificaciones de las razones por las que a la fecha no han podido trabajar y hacer las cosas que tanto prometieron.

Tanta justificación ya empezó a impacientar a la gente que, si bien en los primeros 100 días de gobierno daba el beneficio de la duda, ahora tienen inquietud por saber cuándo se empezará a percibir resultados.

Un ejemplo son las declaraciones ante la contingencia en la CDMX, donde la jefa de Gobierno intentó por enésima vez señalar a la administración anterior, acusándola de no haber dejado un protocolo de atención para afrontar una situación de estas características. Lo anterior dejó la impresión de que en lugar de orientar sus esfuerzos para atender las múltiples problemáticas que posee la ciudad, su preocupación es atacar a sus adversarios políticos. Nadie duda que así sea. Justamente por ello, el argumento de culpar al que ya no está, opera en su contra.

Se suma la directora del Metro, la procuradora y el secretario de Seguridad Ciudadana, quienes en diversas ocasiones han replicado el argumento de su jefa culpando a las administraciones anteriores de las problemáticas que acontecen en tiempo presente y que siguen sin ser solucionadas.

Pero eso sí, cuando no se puede culpar a las administraciones anteriores, lo que aplica es el silencio. Me refiero al montaje que se les salió de control en torno a la detención y proceso de Mónica García Villegas, dueña del Colegio Rébsamen, por quien espontáneamente ofrecieron una millonaria recompensa en plena época de austeridad y fue aprehendida bajo contradicciones. A estas alturas, sabemos por el ex abogado de la imputada que desde el gobierno se orquestó el pacto mediante el cual se entregó a cambio de los 5 millones de pesos. ¿Quién o quiénes se quedarán con esa millonaria cifra? Sólo podemos especularlo, pero cualquier teoría implica complicidad y alevosía por parte de los integrantes del gabinete de la jefa de Gobierno. Este fallido intento de vernos la cara cobró más fuerza cuando a pocos días de la detención se vio arribar a la procuradora al lugar de la detención, lo cual no hubiera sido sospechoso sino fuera porque cuando se percató de la presencia de periodistas en el lugar, salió a toda velocidad en su camioneta nada austera y su escolta institucional. A la fecha no ha habido un solo pronunciamiento que nos deje claro quien miente, si el ex abogado de la imputada o la Procuradora, silencio total, a menos que logren vincular a la administración pasada en este cochinero.

LORENA OSORNIO

COLABORADORA

@LOREOSORNIO_

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