México-EEUU: un rápido inicio

Se multiplican los contactos entre funcionarios lopezobradoristas y personas de influencia en EEUU

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México

Discreta, calladamente, los contactos entre funcionarios del nuevo gobierno mexicano y personas de influencia en Estados Unidos se multiplican en busca de más canales de comunicación y sí, de ser posible, influencia política en el Congreso y el gobierno del presidente Donald Trump.

No es que sea algo nuevo y mucho menos una reinvención del hilo negro por el régimen del Presidente Andrés Manuel López Obrador: es una necesidad política para cualquier país vecino de Estados Unidos, y pese a sus fronteras marinas con Rusia, en Alaska, en realidad sólo hay dos que califiquen así: Canadá y México.

Ambas naciones tienen enormes intereses económicos, sociales, políticos, comerciales, y aún culturales y científicos directamente vinculados con el hegemón; que a su vez puede ignorarlos bajo riesgo propio.

No es necesario estar de acuerdo con Estados Unidos, y de hecho canadienses y mexicanos tienen amplias razones para disentir y disputar, pero sería absurdo ignorar su presencia, sus intereses y su posible impacto, así como la posibilidad de abrir canales de comunicación extraoficiales que siempre han sido útiles.

En ese marco, en esta primera semana del gobierno lopezobradorista se han desarrollado o se realiza una serie de reuniones en las que, por parte mexicana, funcionarios diversos buscan renovar amistades o vínculos con viejos conocidos de los Think tanks ubicados en Washington, incluso el Mexico Institute del Wilson Center, el Interamerican Dialogue y el Migration Policy Institute que, por su parte, buscan establecer sus propios canales, a través de sus antiguos asociados.

Todos ellos han hecho o anunciado ya reuniones de bajo perfil que tienen como objetivo la toma de contacto y en las que figuran como invitados —aunque no siempre como oradores— personajes como Lázaro Cárdenas Batel, jefe de asesores del Presidente López Obrador; Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores; Jesús Seade, subsecretario para América del Norte; Marta Bárcena, embajadora nombrada en EEUU, y otros, para conversar sobre temas que van de la relación directa, los proyectos del nuevo gobierno, la situación centroamericana o las propuestas económicas y temas migratorios.

El gobierno López Obrador se inicia, de hecho, bajo la sombra de una crisis migratoria centroamericana, convertida en crisis política por las elecciones estadounidenses, y un acuerdo con los gobiernos de la región, que de ser apoyado económica y políticamente por EEUU, la Unión Europea y otras naciones, puede cambiar sustancialmente la cara del sureste de México y del llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

Ese es un proyecto más allá de temas ideológicos, sino de realismo geopolítico para los gobiernos involucrados, incluso el estadounidense.

Tal vez lo más interesante sea la velocidad con que se ha movilizado del gobierno lopezobradorista tanto para establecer lazos con Washington como para acercarse a los gobiernos centroamericanos.

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@carrenojose1

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