Desatinos y Reveses en la Casa Blanca

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A escasos tres meses y días de su toma de posesión se muestran las grandes carencias y tropiezos de Donald Trump. Hoy, sus electores comienzan a darse cuenta que votaron por el hombre cuya euforia por ser el presidente del país mas poderoso de la tierra era mucho mayor que el entendimiento de su problemática.

La preocupación de gran parte del mundo por conocer las capacidades de Donald Trump empieza a despejarse: nunca sustentó su campaña en propuestas serias, viables y bien estructuradas, desde el punto de vista político y presupuestal, que pudieran ser ejecutadas una vez en el poder. como presidente de los Estados Unidos.

Lo que hoy se puede advertir es que ofreció una serie de ilusorias ocurrencias y promesas que calaron hondo en una sociedad tan ávida como nostálgica por los tiempos idos del sueño americano.

Las respuestas a los grandes desafíos actuales de los EUA, que le permitan mantener su hegemonía y, con ello, los estándares generales de vida de su población, requieren algo más que promesas populistas capaces de despertar el sentido de la emoción Goebbeliana en el electorado.

Sus primeros actos de gobierno muestran una realidad muy diferente a sus absurdos enunciados mercadológicos de campaña. Su papel como policía del mundo empieza a ratificarse con los recientes bombardeos a Siria ó su amenazante política militar hacia Corea del Norte.

Sus propuestas de campaña como la desaparición del Obamacare, el desmantelamiento del TLCAN o la misma propuesta del Muro han sufrido serios reveses en la Cámara de Representantes y el senado.

Trump empieza a sentir los reveses y desatinos de su demagogia: nunca advirtió, según reveló él mismo, la complejidad de la administración pública ni tampoco el sistema de contrapesos políticos que enfrentaría y que hoy le impiden lograr sus delirantes obsesiones.

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