Desaparición del fuero

Retirar el fuero es un acto demagógico e irresponsable

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Gerardo Fernández Noroña/ El Heraldo de México

El fuero constitucional mexicano no es un fuero en sentido estricto, es decir, no genera un tribunal especial para políticos. Lo que el fuero genera es un procedimiento especial.

En caso de determinarse que hay elementos para considerar que el político con responsabilidad pública ha cometido un ilícito, el fuero les es retirado y la persona debe presentarse a los tribunales como cualquier ciudadano.

Ese procedimiento no es un privilegio, es un procedimiento que busca garantizar que políticos con cargos no sean víctimas de la fabricación de delitos en su contra.

Desde el poder económico o desde el poder político, quienes tienen una responsabilidad pública, pueden ser atacados y acusados de cualquier delito falso.

Lo que el fuero busca es que el Congreso determine, con base en los elementos que le hagan llegar en el juicio de desafuero, si el delito del que es acusado un político con cargo público es verdadero o es una fabricación para buscar una venganza política o retirarlo del ejercicio de la responsabilidad pública.

La inmensa mayoría de los países del mundo gozan de esta figura que protege a quienes se dedican al servicio público en sus países.

La impunidad vigente en el país hizo confundir al fuero como el garante de impunidad. Nada más falso. La inmensa mayoría de alcaldes carecen de fuero.

Es la red de complicidades en la cúpula del poder la que generó la impunidad.

Eliminar la figura del fuero constitucional es una irresponsabilidad, una necedad, un acto suicida políticamente hablando. Con todas las presiones que sufre nuestro gobierno, no es descabellado pensar que pudieran inventarle delitos al compañero Presidente para destituirlo del cargo que el pueblo le otorgó.

De hecho, cuando era presidente electo, fue acusado de usar electoralmente el fideicomiso de apoyo a damnificados del sismo de 2017. Una acusación canalla, pues si hubiese existido ya la reforma que realizamos estableciendo que se considera delito grave un delito electoral, el compañero Presidente habría sido enviado a la cárcel con una falsa acusación.

Después de lo sucedido en Sinaloa, Acción Nacional ha presentado denuncias contra el compañero Presidente que, de carecer del fuero constitucional -no tengo duda-, buscarían un golpe de mando que lo destituyera del cargo.

Quienes tenemos responsabilidades en el Poder Legislativo, vivimos sometidos a acusaciones y campañas permanentes de denuesto que fácilmente podrían derivar en acusaciones de falsos delitos, las cuales nos llevarían a la cárcel si no tuviéramos la protección del multicitado fuero.

Los diputados locales se mueven con mucho cuidado y precaución frente a sus gobernadores aun poseyendo fuero. Careciendo del mismo, la inmensa mayoría caería en un nivel de subordinación mucho mayor del que ya de por sí existe en las entidades del país.

En fin, que retirar el fuero es un acto demagógico que haría volar en mil pedazos el sistema político mexicano, dejándolo en manos de quienes tuvieran poder económico o político para fabricar falsos delitos contra sus adversarios.

Desde mi campaña en Iztapalapa, manifesté a mis electores que me mantendría en contra de la desaparición del fuero.

Considero que la desaparición de la representación proporcional en las cámaras y la disminución de las prerrogativas a los partidos políticos, junto con la desaparición del fuero, son demandas, producto de un nivel de despolitización y de desconocimiento del sistema político mexicano.

No tengo duda de que debemos terminar con toda impunidad y desaparecer todo privilegio. Sin embargo, el fuero no es ni privilegio, ni generador de impunidad.

POR GERARDO FERNÁNDEZ NOROÑA

DIPUTADO FEDERAL PT

@FERNANDEZNORONA

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