Desabasto: ¿estrategia sin estrategia?

AMLO tomó el toro del huachicol por los cuernos, pero su manera de hacerlo puede embestirlo

Manuel_López_San_Martín
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

El Presidente hizo lo correcto. Se lanzó a tapar un boquete de 60 mil millones de pesos anuales en las finanzas públicas. Desde hace años, los gobiernos de Peña Nieto, Calderón y Fox, por pasividad o complicidad, dejaron crecer el robo de combustible. Ninguno plantó cara a los huachicoleros. Plausible lo de AMLO.

En los datos duros, la decisión ha funcionado. Si hace semanas se robaba lo equivalente a mil 336 pipas diario (4-dic-18), hoy el robo de combustible a Pemex equivale a menos de 3%: 27 pipas (7-ene-19). Sí, hay menos para robar, por el cierre de ductos, pero es un hecho que el gobierno decidió ir a fondo. El problema no está ahí. La duda genuina es si hubo algo parecido a una estrategia para hacerlo. Porque está muy bien presionar a huachicoleros, detectar dónde estaban las perforaciones, y adentrarse a la manera en que se operaba la ordeña de ductos, pero es incompresible que se hiciera sin medir consecuencias: desabasto, malestar en millones, retraso en traslado de mercancías, incremento en precios de productos…

Contrario a lo que algunos sugieren, nadie aquí insinúa que se debió avisar del cierre a la población, pues hacerlo sería alertar a los criminales sobre cuándo, cómo y por dónde irían por ellos. Porque sí están yendo por ellos, ¿cierto? No se trata sólo de localizar puntos de robo, ¿verdad? Se trata de desarticular bandas, ¿no?

El tema está en si existió táctica. ¿Hubo estrategia? ¿Quién la delineó? ¿Hay responsables? Hasta ahora, quien recibe los dardos es el Presidente. Los expertos, si es que los hay, no aparecen. ¿Se consideraron escenarios? ¿Riesgos? ¿Se analizó cómo paliar los efectos? ¿Se reunieron Sener, Pemex, Hacienda, Sedena, Seguridad, Marina, Comunicación Social? Si lo hicieron, lo disimulan bien. En una estrategia, si existió, debió preverse cómo se evitaría el desabasto. No sucedió. Hay miles de gasolineras cerradas y esa realidad difícilmente cambiará en los próximos días, porque pese al malestar y escasez -que cualquiera en las entidades afectadas puede comprobar- el Presidente está convencido de que lo hecho, funciona.

Indudable: cerrar ductos ha sido eficaz para reducir el robo. Pero también innegable: los daños del desabasto los padecen millones. Pemex ha dicho que tiene una ruta para abrir y cerrar ductos de forma controlada y bajo un nuevo esquema de seguridad, pero es difícil confiar en lo que la paraestatal anuncia. Su falta de claridad no da certidumbre. Las compras de pánico están desatadas. No es difícil entender quién, al observar estaciones cerradas o largas filas en ellas, decide adquirir la mayor cantidad de producto. Eso podría frenarse si se hablara con conocimiento sobre la normalización, pero por ahora estamos frente a una estrategia que luce sin estrategia.

Off the record: El dueño del PT, Alberto Anaya, fan del dictador norcoreano Kim Jong-Un, atestiguó en lugar privilegiado la toma de posesión de Nicolás Maduro ayer en Venezuela. Deben dolerle las manos de tanto aplaudir.

 

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@mlopezsanmartin

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