Demócratas

A partir de enero-febrero de este 2019 serán meses de muchas y, espero, fuertes discusiones sobre el sistema político mexicano

Demócratas

El Instituto Nacional Electoral convocará legalmente a los mexicanos que así lo deseen a organizar nuevos partidos políticos para participar en las elecciones de 2021 y, si logran su registro, para las presidenciales de 2024. También convocó el pasado 17 de diciembre a los que así lo deseen a formar Agrupaciones Políticas Nacionales.

Por lo que a partir de enero-febrero de este 2019 serán meses de muchas y, espero, fuertes discusiones sobre el sistema político mexicano, su tipo de régimen, porque el actual entró en crisis igual que el federalismo.

Ya desde ahora se están citando múltiples reuniones de ciudadanos que se autodefinen simplemente como demócratas, buscando espacio político o que, ya teniéndolo, no les alcanza para seguir siendo opción ante la población. La agenda se está definiendo diariamente.

Algunos dirán que ya se decidió el rumbo del país con la elección del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y no. Aún falta por definir mucho sobre el Estado mexicano, el hoy y el mañana. Incluso desde los que votaron por AMLO, hasta el interior de su movimiento, se hacen muchas preguntas.

Dentro de la izquierda, –aparte Morena–, en el PRD y Movimiento Ciudadano pueden conformar un frente opositor. La fuerza que está tomando el gobernador Enrique Alfaro, en Jalisco, es un polo de atracción natural. También en la derecha, PAN y Margarita Zavala, o en el PRI, estarán discutiendo su existencia o aceptando la convivencia, cohabitación o asimilación a la presidencia fuerte. Algunos buscarán formar nuevos partidos, ingresar con acuerdos políticos-sociales a los existentes (PRD, MC), o formar agrupaciones políticas nacionales.

Desde luego Morena, por tener la Presidencia de la República y el Legislativo, es un polo de poder político, está gobernando un Presidente fuerte y que aglutina, por lo pronto, a liderazgos incluso divergentes; el poder es el poder y cierra espacios para la otra mayoría de la población.

Ante los cambios en la forma de gobernar y un creciente centralismo se ven desde Palacio Nacional situaciones refundacionales en el quehacer político. ¿En qué sentido van: utopía o distopía?

Nuevamente se discute sobre equilibrio de poderes, respeto a las soberanías de los estados que conforman la federación, que se puede romper en cuanto un estado así lo decida; renacimiento del charrismo sindical con otros nombres y la construcción de una estructura de control nacional al servicio del Ejecutivo. También sobre el debilitamiento de la autonomía de los órganos independientes, menos recursos a la cultura, ciencias e investigación; desaparición del programa Pueblos Mágicos por berrinche autócrata; la agresión de dedo a las universidades públicas y despido de trabajadores de base que hacen que funcione un gobierno.

Y la centralización de la salud sin hacerlo, junto con la desaparición del seguro popular…

 

Por RAMÓN SOSAMONTES

@SOSAMONTES

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