Democracia y eficacia

El presidente López Obrador ha batallado tanto como sus antecesores para lograr la anhelada eficacia en el gobierno

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Acepto todas las críticas, pero no cambiaré la estrategia porque no quiero afectar a los ciudadanos, dijo hace unos días el Presidente, al declarar sobre la liberación de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, para evitar una matanza de civiles en Culiacán.

La frase de AMLO es ideal para iluminar cómo México transitó durante décadas de un país lacerado por las conductas antidemocráticas y el fraude electoral, hasta construir un sistema que dio certeza y confiabilidad a las elecciones. Una vez resuelto parcialmente ese tema capital, asomó otro de grandes proporciones: la ineficacia de los gobiernos y sus políticas públicas para resolver los problemas nacionales, entre ellos la inseguridad y la violencia.La liberación de Ovidio Guzmán, aceptaron el Presidente y su gobierno, fue resultado de una operación mal planeada y de conflictos entre instituciones que impidieron la coordinación que se requería para detener al hijo de El Chapo sin poner en riesgo a los habitantes de Culiacán. Antes de que este episodio se presentara, la estrategia de seguridad del Presidente y su gabinete de seguridad no rindió resultados positivos. En sentido opuesto, los primeros meses del gobierno obradorista han sido los más violentos en los últimos años.

¿Cómo resolver el grave problema de la ineficacia gubernamental?

El de Carlos Salinas era un gabinete de ensueño, desde la lógica neoliberal. La mayoría de los secretarios habían estudiado en universidades de Estados Unidos, una generación que en el transcurso de los gobiernos sucesivos, incluidos los de Acción Nacional, se abrió paso en las carreteras del capitalismo de cuates, el influyentismo y el conflicto de intereses. Ha sido el más ordenado de los gobiernos (en apariencia), pero su gran fracaso fue la corrupción y la imposibilidad de reducir la pobreza. El panista Calderón abrió los brazos a la burocracia dorada y pactó la guerra contra los cárteles del narcotráfico en la Casa Blanca. Pero ni la burocracia especializada ni la alianza con Estados Unidos por medio de la Iniciativa Mérida lograron resolver el narcotráfico y la violencia que conlleva. Por el contrario, contribuyeron a modificar la naturaleza y empeorar el fenómeno, al cortar cabezas y permitir la formación de nuevos grupos.

El gobierno de Fox permitió que creciera el problema de la violencia y le tuvo miedo a enfrentar a los grandes sindicatos y organizaciones corporativas.

El presidente López Obrador ha batallado tanto como sus antecesores para lograr la anhelada eficacia en el gobierno. Afectada por la política de austeridad y la decisión de construir nuevos programas y políticas públicas sin planeación ni recursos suficientes, la administración obradorista ha sufrido las de Caín para dar buenos resultados.

La ineficacia en el gobierno pudo apreciarse con toda su crudeza en el escándalo de la liberación de Guzmán, pero es una particularidad que atraviesa casi todos los órdenes: la salud, la educación, el crecimiento económico.

AMLO está a tiempo de rectificar. ¿Será capaz de trocar las críticas en estrategias eficaces?

POR WILBERT TORRE

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@WILBERTTORRE

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