Democracia en Roma y su símil en México

En México, el contrapeso ante el presidencialismo no existe; si tomamos en consideración que el Presidente gobierna en favor del pueblo, éste debe organizarse para poder ser un contrapeso real

José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México
José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México

La democracia romana era similar a la ateniense, aunque concediese a veces la ciudadanía a quienes no eran de origen romano. El estoicismo romano, que definía a la especie humana como parte de un principio divino, las religiones judía y cristiana, que defendían los derechos de los menos privilegiados y la igualdad de todos ante Dios, contribuyeron a desarrollar la teoría democrática moderna.

Democracia es una palabra compuesta por dos voces o términos: demos, pueblo; y krattos, poder; existe un contraste central en Roma y Grecia. Se decía que Atenas es el principio y el fin, Roma el camino. La República de Roma se caracterizó por un régimen republicano que se extiende desde el año 509 a.C. con la expulsión del último rey, Lucio Tarquinio, El Soberbio, hasta el 27 a.C. fecha en que inicio el Imperio Romano.

Roma sabía que había que crear contrapesos para que su democracia sobreviviera, por ello estaba orgulloso de grabar en todos lados SPQR, una frase latina que significa Senātus Populusque Rōmānus (El Senado y el Pueblo Romano). Hace referencia al gobierno de la antigua República romana y, actualmente, se usa como un emblema oficial de la ciudad capital de Italia.

En México, el contrapeso ante el presidencialismo no existe; si tomamos en consideración que el Presidente gobierna en favor del pueblo, éste debe organizarse para poder ser un contrapeso real. La sociedad mexicana sigue perdida. En Roma existían patricios y plebeyos; aquí existen chairos y fifís, cuya denominación es la misma.

Los patricios eran los pudientes, los que quebraban la ley, y los plebeyos eran los esclavos, el pueblo en general, y podían perder sus bienes por decreto; los patricios jamás. A los plebeyos se les aplicaba la ley, a los patricios no -los chairos serían plebeyos y los patricios fifís, sólo que esto pasó hace más de 1500 años-. México, para que funcione en una democracia, necesita contrapesos. Los empresarios están impedidos, para ser oposición deben tener la lengua larga y la cola corta, y están al revés.

Así también la oposición: son polvos de aquellos lodos, no saben qué hacer. Toca a la sociedad civil ser responsable, y si bien es cierto que Vox populi, vox Dei (La voz del pueblo es la voz de Dios), esa voz debe exigir respeto irrestricto a la ley.

La SCJN debe dejar de ser hoy lo que fue en los gobiernos del PAN y del PRI: la comparsa. Y debe hacer su función para la que fue creada: el fiel de la balanza, el contrapeso real.

Recordemos a la Corte: Legum Servi Sumus Ut Liberi Esse Possimus (Somos esclavos de las leyes para poder ser libres).

POR JOSÉ ÓSCAR VALDÉS RAMÍREZ

@DRJOSEOSCARV

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