Demetrio Sodi de la Tijera​: Contra reforma política

La propuesta del presidente del PRI es una bola de humo y solo refleja que es un bebesaurio que quiere volver a los tiempos en que el PRI era partido casi único


La propuesta del PRI de eliminar el financiamiento público a los partidos y acabar con los Diputados y Senadores plurinominales, en caso de ser aprobada, representaría un severo retroceso en el objetivo de crear un sistema político democrático plural.

A pesar de las posiciones rígidas dentro del PRI para abrir nuestro sistema político a una competencia más pareja, los gobiernos priistas han ido cediendo a la realidad y han tenido que aceptar cambios que propicien una mayor pluralidad en nuestra vida política.

Los diputados plurinominales son herencia de los diputados de partido que se crearon en 1963 a iniciativa del presidente Lopez Mateos para abrir la cámara a los partidos de oposición que hasta entonces estaba monopolizada por los diputados de mayoría priistas.

Con los diputados de partido esta cámara se volvió plural y fue el antecedente para que en 1977 se estableciera el sistema mixto de mayoría y representación proporcional que creó los diputados plurinominales y en 1993 los senadores. Este sistema mixto ha sido copiado por varios países en el mundo.

De eliminarse los legisladores plurinominales, además de perder a muchos de los Diputados y Senadores más capaces, se propiciaría la sobre representación del partido mayoritario, se dejaría fuera a los partidos pequeños que representan en algunos casos corrientes sociales auténticas y permitiría la imposición de las mayorías a la hora de aprobar las leyes sin tomar en cuenta las posiciones de las minorías con las cuales se construye una verdadera democracia.

Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado es posible reducir el número de plurinominales, 100 en la primera y 32 en la segunda, sin perder la pluralidad y propiciar mayoría ficticias. Es posible reducir también en forma importante el costo de ambas cámaras y sin afectar su funcionamiento.

En cuanto al financiamiento público a los partidos, el eliminarlo significaría también un retroceso en el objetivo de crear una competencia política más pareja. La lucha por financiamiento público y la apertura de los medios de comunicación fue de la oposición que veía imposible competir con el PRI sin acceso a recursos del estado ya que ese partido al contar con el manejo del presupuesto disponía de recursos públicos ilimitados para sus campañas. Hasta 1994 los medios de comunicación estaban totalmente controlados por el gobierno priista y se negaban a abrirse a los candidatos de la oposición, fue esa una de las razones por las que Jorge Castañeda y yo convócamos a formar el grupo San Ángel para provocar un mayor debate y más espacios a los candidatos presidenciales de oposición dentro de los medios de comunicación.

No hay duda de que el financiamiento es actualmente exagerado y debe reducirse, pero pretender eliminarlo dejaría en manos del sector privado, en el mejor de los casos, el financiamiento político, con el riego que de por sí ya existente del dinero del narco o del presupuesto público. Debería reducirse a lo mejor en un 50% el financiamiento, pero eliminarlo sería dejar la iglesia en manos de Lutero.

La propuesta del presidente del PRI es una bola de humo y solo refleja que es un Bebesaurio que quiere volver a los tiempos en que el PRI era partido casi único y que el presupuesto del gobierno se podía canalizar al partido por abajo del agua. Las democracias cuestan, pero son siempre más baratas que las dictaduras o los partidos únicos.

 

* ASPIRANTE INDEPENDIENTE A DELEGADO EN MIGUEL HIDALGO

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