Del portazo al PRD

Pensar que López Obrador le cerró la puerta al PRD nomás porque está enojado, es un error. El tabasqueño sabe lo que hace.

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¿Por qué el rechazo, el desdén y el maltrato de Andrés Manuel López Obrador hacia el PRD?

¿Tan furioso estaba por la derrota en el Estado de México que la ira lo cegó y cerró por ello la puerta a las alianzas (con excepción del PT)?

¿Es un error mayúsculo rumbo hacia el 2018? ¿No aprendió la lección de que –en estos momentos-, sin alianzas no hay partido grande que gane?

¡Nada de eso!, aseveran quienes conocen al tabasqueño: Sabe muy bien lo que está haciendo. Para empezar, cumplir con su palabra: no ir en alianza con quienes se negaron a declinar por Delfina Gómez en el Estado de México.

El Senador Mario Delgado sostiene que no hay manera de respetar al PRD. Ni tampoco ve, por cierto, qué celebran:

En esta elección –dice- no se trataba de competir, sino de ganar, de quebrar al sistema. (Pero) el PRD prefirió hacerle el juego al PRI…; no son dignos.

Ricardo Monreal, delegado en la Cuauhtémoc y ex coordinador de la campaña presidencial de López Obrador, lo ve así: El objetivo de Andrés no es ganar la Presidencia a cualquier costo y a costa de lo que sea. Se trata de ganar con activismo, no con pragmatismo.

Reconoce que las alianzas son el camino más corto para ganar una elección, pero no siempre son el camino más sólido para gobernar.

Y va más allá: Ganar el Estado de México un año antes de la elección presidencial era obtener una manzana envenenada, porque el aislamiento, el hostigamiento y el estrangulamiento político, presupuestal y en materia de seguridad a la primera gubernatura de Morena, hubiese sido de antología.

Tesis, por cierto, que explicaría de algún modo el por qué AMLO está conteniendo la protesta de su partido en el Edomex, además de cuidar la reacción de quienes apuestan –y desean- que volverá a las calles a armar líos para írsele encima.

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El peor adversario de AMLO.- Ya es cantaleta común oír que el peor adversario de López Obrador es el propio López Obrador. El perredista Fernando Belauzarán lo dice así también, pero le añade esta otra idea: No puede ganar y ajustar cuentas pendientes con todos.

Desde su punto de vista, la principal lección de las elecciones del pasado cuatro de junio fue precisamente que nadie puede solo, para derrotar al PRI y su coalición oficialista.

Y las alianzas PRD-PAN, que pueden dar pie a un frente Amplio 2018, volvieron a mostrar su eficacia electoral, apunta.

Para Ángel Ávila, presidente del Consejo Nacional perredista, hay muchas razones en su partido para sonreír y celebrar. Para empezar, dice, aquellos que daban por muerto al PRD, los que decían que sólo se iba a quedar el cascarón, se llevaron una gran sorpresa.

Y guste o no, el PRD será un actor muy importante en 2018.
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Gemas: Obsequio de Arturo Zamora, dirigente del sector popular del PRI: Cada vez que el PAN pierde una elección, pide una reforma.

marthamercedesa@gmail.com

Columna anterior: Pasos en la azotea

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