Del dicho al hecho

Aplicar la norma para realizar los objetivos en beneficio de la comunidad debe ser aspecto que es altamente difícil y frecuentemente cuestionado

Enrique Quiroz Acosta / Abogado /  El Heraldo de México
Enrique Quiroz Acosta / Abogado / El Heraldo de México

En nuestros días y ya desde hace varios lustros ¡qué complejo es hacer proyectos de ley y que se apruebe la ley!

En un México plural es una necesidad involucrar a muy diversos actores en los procesos de elaboración de normas de alto calado.

Desde luego que este fenómeno de búsqueda de los consensos es difícil pero indispensable y llegó para quedarse.

Las normas bajo la óptica de diferentes fuentes es muy difícil en su ensamblaje y ordenación.

Pero se tiene la enorme ventaja que refleja aspectos de la vida real y tiene el pulso de los diferentes intereses.

No hay norma perfecta.

Todo debe estar sujeto a revisión no sólo por la calidad técnica de lo establecido, sino porque es menester conocer los resultados y reacciones en su aplicación.

Aquí está uno de los aspectos más importantes, lograr la aplicación real y efectiva de las normas.

Para eso existen las normas: para regular la vida. Y regularla para cumplir adecuadamente los objetivos.

En materia de políticas públicas, desde luego que tan importante es regular lo correcto y adecuado que aplicarlo con efectividad.

Esto que parece evidente, en la práctica es muy complejo e indispensable.

Mucho se nos exige a los abogados y a los políticos en general, en cuanto a legislar, litigar y juzgar adecuadamente.

Claro, aplicar la norma para realizar los objetivos y fines en beneficio a la comunidad debe ser aspecto que, aunque parece obvio, es altamente difícil y frecuentemente cuestionado.

Probablemente en ello, en la aplicabilidad debe ponerse el énfasis.

Viéndolo desde el ángulo de la autoridad, sí fue muy difícil y desgastante el proceso de elaboración de leyes, en el cual, por más consensos que se logren, siempre habrá agentes e interés inconformes que si hicieron difícil el proceso, también harán lo suyo en el momento más importante, en la aplicación.

El reto de la aplicación es todo un ejercicio que merece especial atención y efectividad. Aquí, en la aplicación, se ve, se debe ver al gran político, al gran servidor público, a la gran persona de Estado.

Aquí está el quid.

Técnicamente, el librito nos dice que lograr llevar la ley a la realidad es el objeto de políticas públicas eficaces y sanas.

Parte de la tarea está en la normatividad administrativa: reglamentación, reglas de operación, lineamientos y otros.

Pero sin duda que requiere de políticos y servidores públicos hábiles.

Aquí, los abogados en el servicio público tenemos un reto formidable ni más ni menos que la validación de la norma en su cumplimiento.

Abogados eficaces.

POR ENRIQUE QUIROZ ACOSTA

COLABORADOR

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