Dejarán un país bajo fuego

A 19 meses del fin del sexenio, Peña sigue sin cumplir su promesa de campaña de "corregir" la estrategia de seguridad

Netlog

En un spot de 30 segundos durante la campaña del 2012, el entonces candidato Enrique Peña Nieto aparecía a cuadro y decía: El tema más doloroso y preocupante de México es la inseguridad. Todos estamos de acuerdo en que debemos combatir el crimen, pero hay millones de voces que no han sido escuchadas, pidiendo que la estrategia se cambie. Como presidente de México, me comprometo a corregir la estrategia de seguridad para reducir la violencia, destinando los recursos necesarios para devolverte a ti y a todos los mexicanos, orden y sobre todo libertad. México va a cambiar. Ese es mi compromiso y sabes que voy a cumplir.

Detrás de la imagen impecable de candidato, aparecía una oficina atestada de personas. En el anuncio se alternaban escenas de Peña observando un monitor de computadora y otras donde veía un pizarrón. No policías, no soldados, no armas. El mensaje que daban era que, para combatir la violencia habría más estrategia que fuerza.

53 meses después vemos que esta promesa de campaña difícilmente será cumplida.

¿Qué cambió de la estrategia que tanto criticaban entonces? No mucho por lo que hemos visto. Las tropas siguen en la calle y cada que un infierno se prende en un territorio, tienen que acudir a su rescate, con todos los riesgos que eso implica.

Es fecha que mucha gente no puede andar libremente en Guerrero, matan a activistas en Tamaulipas, las bandas de la delincuencia organizada atacan a las fuerzas federales con creciente táctica y poderío en Sinaloa o Puebla, las cárceles están podridas y ante el debilitamiento de un grupo delincuencial, otro resurge con fuerza. La crónica no mejora con experiencias como la de las autodefensas en Michoacán o la Tierra Caliente guerrerense, ahora bajo sospecha de estar controladas por los cárteles de la zona.

Los expertos dicen que 2017 pinta para ser igual o más sangriento que los años más oscuros del calderonato, con la cifra de muertos rondando en los 30 mil.

Funcionarios en todo orden de gobierno no han hecho lo suyo. Alcaldes rebasados, gobernadores que no quisieron o no pudieron crear nuevas policías confiables, sólidas. Jueces que benefician a los criminales. Legisladores sordos y ciegos ante lo que pasa en el país.

Ni ley de seguridad interior, ni de mando mixto o único. Apenas unas cuantas disposiciones ligadas a los derechos humanos y un número de emergencia.

A esta administración le quedan 19 meses, poco tiempo para poder cambiar la narrativa de violencia que nos acompaña desde que inició el siglo. Cuánto quisiéramos que la historia fuera diferente.

Al conocerse el video de la ejecución militar en Puebla, de nuevo se escuchan voces pidiendo un cambio en la estrategia o que se les dé certeza jurídica a los soldados para seguir actuando. La misma discusión que hace 5, 6 años.

Y con el mismo escenario a la vista: que Peña, junto con su equipo, dejará un país bajo fuego.

Columna anterior: Somos violentos, pero no tanto

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