Venezuela, callejón sin salida

La posición del gobierno mexicano en la crisis de Venezuela es arriesgada, pero no equivocada

Manuel_López_San_Martín
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

A tres semanas de la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado en Venezuela, poco o nada ha cambiado. Ni para atrás ni para adelante. Nicolás Maduro sigue aferrado al poder, desconocido por unos, apoyado por otros. La crisis política escala, la social está incontrolable, la económica sigue igual de profunda y el malestar crece. La ayuda espera a las puertas de Venezuela, pero se topa con barricadas y un muro de soldados apostados por el régimen en la frontera colombiana.

El diagnóstico está claro: hay una tragedia humanitaria. Miles salen a diario de su país tratando de sobrevivir, según la ONU se habrán ido más de 5 millones para finales de 2019, hay frustración por la escasez de alimentos y medicinas, una inflación de más de un millón por ciento y una tasa de homicidios que está entre las más altas del mundo. Los presos políticos se cuentan por cientos y los políticos autoexiliados por decenas. Los venezolanos han perdido, en promedio, 11 kilos en su peso corporal.

El coctel convirtió la coyuntura en una lucha de bandos que rebasan a Guaidó y Maduro. De un lado EU, activo, con la cosquilla de la injerencia a flor de piel y con todas las opciones sobre la mesa (Mike Pence, dixit), en el otro extremo, Rusia, que reconoce a Maduro, según me dijo su embajador en México, Víktor Koronelli, como el único presidente legal observando con preocupación el rol de EU. En medio, una gama de grises. Los países de la Unión Europea, salvo Gran Bretaña, Italia, Grecia y Noruega, han puesto un plazo para la realización de elecciones democráticas. México construye, junto con Uruguay, en sintonía con la Caricom, y los europeos fuera del bloque, una tercera vía.

La estrategia es arriesgada, pero no del todo equivocada, Además, es previsible. Para un presidente como AMLO, que da tanto peso a la historia y toma decisiones con base en lo que de él se escribirá, es iluso esperar un respaldo a cualquier cosa que tenga un tufo intervencionista. La única salida, por tanto, es no intervenir directamente, sino buscar unir a las partes desde fuera. Tarea titánica, por cierto.

La cancillería mexicana ha reconocido la crisis humanitaria. También ha dicho que quiere ser puente para la solución. Los optimistas esperaban un acuerdo en el Mecanismo de Montevideo, la semana pasada. Quienes escucharon al subsecretario para AL y el Caribe Maximiliano Reyes, sabían que la jugada no iba por ahí. Es un primer acercamiento para escucharnos, me dijo un día antes del diálogo. México se quedó solo, leí a varios opinando, queriendo que nuestro país se pronunciara con mayor contundencia y tomara partido –marcadamente en favor de Guaidó–. No sucederá, como tampoco habrá una condena a Guaidó ni apoyo público a Maduro. La posición no es la más popular, pero en el contexto de una crisis profunda, tomando como punto de partida la realidad -drama humanitario, reconocimiento del mismo y búsqueda de salidas-, es prudente. La ruta luce casi imposible, pero con el grado de encono, parece la única con un poco de viabilidad, más allá de ideologías y apasionamientos.

 

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@mlopezsanmartin

 

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