La solución que no es solución

El usted disculpe, un clásico de la inoperancia del sistema judicial, quedaría escrito en papel

Manuel_López_San_Martín
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

En nado sincronizado en ambas cámaras, Morena, a petición del presidente López Obrador, jefe de la mayoría en el Congreso, ha dicho que buscará reformar el artículo 19 de la Constitución para ampliar de tres a nueve el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa: corrupción, robo de combustible, delitos electorales, feminicidio, acoso sexual de menores, portación de arma, robo a transporte, robo a casa-habitación y desaparición forzada. Nadie en su sano juicio pediría que no se sancionen esos crímenes. Pero tampoco nadie, creyente de los derechos humanos, podría estar por encerrar a alguien sin prueba de por medio. La prisión preventiva es un castigo para quien no ha sido hallado culpable. Que se castigue, sí, pero luego de un juicio. De otra forma, usted, yo, cualquiera, podríamos ser acusados y eso sería suficiente para pasar una temporada tras las rejas. El usted disculpe, un clásico de la inoperancia del sistema, quedaría escrito en papel.

La semana pasada el presidente giró una instrucción a sus legisladores. La ley es muy laxa (…) aprovecho para hacer una invitación a que aprueben las reformas para que sea delito grave (el robo de combustible); sólo se han podido mantener detenidos a alrededor 60 presuntos responsables o culpables (de 600 detenidos), dijo. Quienes salieron, no están impunes. Los procesos siguen. Si no ameritaron prisión preventiva es porque, o la Fiscalía no la solicitó (lo que puede hacer si hay peligro de fuga o riesgo social) o al pedirla no la justificó. La prisión preventiva no es acto de justicia, sino medida cautelar. A menos que alguien piense que es justo meter a la cárcel a alguien sin juicio y sin sentencia. Llenar las cárceles no sirve. Genera el efecto contrario. Abundan las historias de cómo tras las rejas se entretejen redes criminales, se organizan bandas y se diversifican delitos; no se acaba con la corrupción ni se pone freno a la desigualdad, se amplía, por el contrario, la brecha, porque los más pobres, que no pueden pagar un abogado, terminan presos. Cambiar al sistema y que imparta justicia es más complicado que elevar penas, construir cárceles o llenarlas. Pasa por profesionalizar, capacitar, invertir recursos, mejorar controles y trazar esquemas de rendición de cuentas. Pese a que el sistema judicial recurrentemente fabrica culpables para cerrar expedientes y dejó de aplicar justicia, se les dará un catálogo para darse vuelo deteniendo presuntos que terminarán, no pocas veces, siendo inocentes. La prisión preventiva no disminuirá el delito. Lo dicen la CNDH, académicos, organismos nacionales e internacionales. Pero para allá vamos, porque en un país que sangra y donde la inseguridad se desborda, da votos y despierta el aplauso fácil.

-Off the record: Tiene contacto con el régimen de Maduro y con el de Guaidó. Estuvo en el Mecanismo de Montevideo, antes en el Grupo de Lima y el de Contacto Europeo. Lo que suena imposible en medio de la polarizada crisis en Venezuela, lo ha hecho el subsecretario para AL y el Caribe de la cancillería, Maximiliano Reyes. Un as bajo la manga de Marcelo Ebrard.

 

 

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