Dedícalo a los “haters”

No creo que en México el éxito individual en lo deportivo, artístico y cultural sea el único camino de trascendencia

Dedícalo a los “haters”

Así arranca un video que circula con rabia por la red en días recientes. Si no lo ha visto, busque I’m Mexican I Hunters en Youtube, o pique aquí si me lee en digital: https://youtu.be/Nvt4JKYHe_E. Confieso que no me gusta este video. Sí destaca logros extraordinarios de muchas mexicanas y mexicanos admirables, y es rescatable su énfasis en la capacidad para superar los retos y las negativas. Dudo sin embargo de algunos valores que refleja. Y no, no se trata de que no pongan a Hugo Sánchez o al Toro Valenzuela en las imágenes, eso es cosa generacional.

Simplemente no creo que en México el éxito individual en lo deportivo, artístico y cultural sea el único camino de trascendencia–ni siquiera el más importante. Tampoco comparto la noción expresa y subyacente de que no hay empresa colectiva mexicana que pueda ser genuinamente ejemplar en el mundo.

En los años setenta, un gran economista alemán, nómada en lo intelectual y en lo personal, Albert O. Hirschman, peleaba contra el fundamentalismo neoclásico del mercado y su teoría de la modernización por un lado, y contra el marxismo internacional expresado en la teoría de la dependencia en América Latina por el otro. Para Hirschman, existían fallas ineludibles en los optimismos sobrados de las teorías de mercado, y retos extraordinarios para el desarrollo económico y social de las sociedades así llamadas periféricas de nuestro subcontinente. Pero más que abrazar las limitaciones analíticas de esta definición, y respaldar los llamados revolucionarios que en aquella época tronaban a tambor batiente, ofrecía, en una prolífica labor académica e intelectual, argumentos elegantes sobre cómo construir un desarrollo más horizontal y compartido con fundamento en la libertad.

Entre sus muchas contribuciones, quizá se le puede reconocer como fundador de la crítica a la fracasomanía latinoamericana. Así definió a esa tendencia ineludible a pensar que nada de lo público en nuestros países puede ser reconocido por exitoso o prometedor. A que de alguna forma adoramos nuestras carencias, las hacemos el centro de nuestras preocupaciones, y por ello, más que palanca para la transformación, son lastre de nuestra ambición y capacidad para sumar a muchos y perseverar en el tiempo.

Temo que a ello nos invita esta sugerente producción, I’m Mexican, inspirada en parte en la contundente respuesta de Guillermo del Toro en la entrega de los Globos de Oro. Y este video lo ve mucha gente, y temo que lo reenvía mucha más (lleva ya cerca de un millón de vistas en el canal de Youtube) como una pequeña oda a la fracasomanía mexicana.

Sí, el video nos dice que si tenemos el extraordinario talento de Alejandro González Iñárritu o Alondra de la Parra, y nos sobreponemos a los infinitos baches que nos presenta nuestro país, seremos inspiración para los 120 millones de mexicanos y para el mundo entero. Pero nos subraya que no tenemos instituciones confiables. E implícitamente, que la constancia y esfuerzo son condiciones necesarias, pero solo sumadas a la genialidad, para ser exitoso. Y que hay casi que agradecer nuestra mediocridad colectiva, que de alguna forma nunca va a cambiar, porque es lo que nos da la posibilidad, a unos pocos, de destacar.

I’m Mexican también significa que construimos, a pesar de los pesares, la mejor institución del mundo para que la gente vote y sus sufragios cuenten. O un banco central y un servicio exterior que, a pesar de sus avatares y varianzas, llevan décadas siendo semillero de talento y compromiso con el servicio público de nuestro país. Sí, soy mexicano. Y eso significa que, si de construir las instituciones que necesitamos se trata, también se puede. ¿Quién se echa el video?

Alejandro Poiré
Decano Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey

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