De pandemia, globalismo y gobiernos

La salud del vecino es importante para la propia supervivencia, sea en términos sanitarios o económicos

José Carreño Figueras / Desde afuera / El Heraldo de México

Con el coronavirus como una enfermedad endémica, según la pesimista previsión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegan retos y demandas que implementan la sensación de
crisis mundial.

La permanencia del COVID19 tiene efectos profundos y acelerará tendencias en un mundo que muchos consideraban ya en una etapa de transición.

Pero nadie sabe ahora hacia dónde o cómo. Las especulaciones comienzan con un reexamen del globalismo y del papel del Estado y el gobierno en la sociedad, la economía y la política.

De entrada, reenciende una vieja polémica: ¿el gobierno es el Estado o un depositario de autoridad conferida? Tiene que ver la forma en que haya llegado el gobierno al poder y su grado de representatividad. Pero también su eficacia. 

Para muchos, la pandemia da un nuevo acento al renacimiento del nacionalismo, con su carga antimigrante y sus tendencias a tratar de reconcentrar los procesos de producción en el propio país.

Por años la economía globalizada creó industrias y cadenas de suministro que trascendieron fronteras y océanos, ahora el nacionalismo y la perturbación del comercio mundial dictan la necesidad de un reatrincheramiento, pero los costos y los posibles excesos de producción hablan de la necesidad de mantener abiertos los vínculos internacionales y la imposibilidad de la autarquía.

Al mismo tiempo es un argumento brutal por el globalismo: la salud del vecino es importante para la propia supervivencia, sea en términos sanitarios o económicos, porque el propio bienestar puede depender de situaciones allende las fronteras.

Más de uno quiere ver un retorno a la vieja dicotomía de izquierdaderecha. Pero sin cerrar la puerta a las ideologías, las tendencias parecen más bien ser de gobiernos funcionales o disfuncionales, capaces o no de cumplir sus tareas y respetar o no la disensión.

Lo que se ha visto hasta ahora son gobiernos autoritarios o disciplinarios, de izquierda y derecha, que logran dar respuestas más o menos eficientes a la emergencia. Y regímenes con esas ideologías, pero sin respuestas.

A ambos lados de la línea ideológica, la pandemia ha llevado a gobiernos rebasados por sus sociedades o por autoridades locales; a protestas que mantienen vigentes conflictos que la antecedieron y que han sido postergados, pero no eliminados.

Los reclamos de la población, sea por mayores libertades políticas o mejores condiciones de vida, pueden ser paliados en la medida que los gobiernos puedan responder a ellos o de plano puedan reprimirlos. Pero una necesita de la otra: las actitudes actuales indican que las ciudadanías están dispuestas a tolerar algunos límites a sus derechos a cambio de bienestar y certidumbre, dicen los estudiosos.

O puede llevar a una nueva era donde se combinen las profecías de Charles Darwin y John Malthus: la supervivencia del más fuerte en un mundo donde el crecimiento de la población superó sus capacidades de producción

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

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