De migración y otras pesadillas

Para reunir el financiamiento necesario para la construcción de su prometido muro fronterizo, Trump y los demócratas se han enfrentado una y otra vez

Camila Gómez / Crónica Atómica / El Heraldo de México
Camila Gómez / Crónica Atómica / El Heraldo de México

Hace unos meses, en una conferencia de prensa, el presidente estadounidense, Donald Trump,

explotó contra un periodista que intentaba confrontar la construcción gubernamental de la crisis migratoria. Los comunicados oficiales ofrecían cifras infladas y declaraciones extremistas que cuando eran constatadas, resultaba evidente que no coincidían con la realidad.

Hoy la situación en la frontera sur de Estados Unidos efectivamente es gravísima, aunque no por naturaleza. El enfoque que le ha dado la administración del mandatario estadounidense es minucioso y maquiavélico. A la velocidad de la luz, ha conseguido esparcir el caos formulado en su despacho.

Para reunir el financiamiento necesario para la construcción del muro, Trump y los demócratas se han enfrentado una y otra vez. El cierre del gobierno, el desvío de presupuesto, la declaración de emergencia nacional, la adjudicación de nuevas facultades presidenciales y las constantes amenazas diplomáticas bilaterales han narrado la trama migratoria durante meses.

Lejos de aplacarse, la crisis fríamente calculada por el mandatario se agudiza cada vez más. Ahora la Cámara de Representantes prepara una serie de confrontaciones legales para frenar al Presidente junto con la construcción del muro. Se formularon siete demandas lideradas por los demócratas y republicanos de más alto rango de la Cámara. Argumentaron que Trump abusó de su autoridad y evadió al Congreso en el intento de estampar el sello de su campaña presidencial: el muro en la frontera con México.

Las demandas exponen la inexistencia de la emergencia nacional declarada por el mandatario republicano, y argumentan que la construcción del muro interrumpiría los proyectos de investigación en la región, al tiempo que generaría impacto ambiental negativo. Asimismo, dictan que la intervención presidencial es anticonstitucional y que el levantamiento de fondos afecta a los estados en términos económicos. Otras hacen referencia a los terratenientes que serán despojados de sus propiedades y a las repercusiones que esto tendrá en las comunidades vecinas.

Al mismo tiempo, Trump —quien parece que acaba de librar la batalla del caso ruso— está siendo investigado en materia fiscal. Bajo el mando Demócrata, expertos evalúan sus declaraciones desde hace seis años. Lo anterior ha sido señalado como una extralimitación por parte del Congreso, que podría convertirse en un precedente peligroso para el Poder Ejecutivo. Sin embargo, este comportamiento es completamente proporcional al papel que ha elegido jugar el Presidente de Estados Unidos.

Aunque la imagen de Donald Trump es cada vez más criticada a nivel internacional, hasta ahora nada ha sido capaz de debilitar su papel.

La pregunta es: frente a la posibilidad de reelección, ¿cederá el abuso de facultades del Presidente ante los incansables esfuerzos externos por derribarlo, o se fortalecerá?

 

@CAMILAGOMEZDB

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