De libros y obsesiones

Los libros llegan a uno de distintas maneras y en momentos casi simultáneos

Valentina Ortiz Monasterio
Valentina Ortiz Monasterio / Nube viajera

Al más viejo que tengo está escrito a mano con las recetas de la familia Garay de principios del XIX -hay previos, pero vueltos a editar o publicar como aquél poblano regalo de un amigo que hoy no me habla-. Pensando en cuál sería el último de los libros de cocina que forman parte de la biblioteca de mi casa -cientos y cientos-, me costó trabajo responder ¿El que yo compré en librería?, el de embutidos de Guido Tassi en Buenos Aires -que me encantó-.

Pero los libros llegan a uno de distintas maneras y en momentos casi simultáneos. El último libro que ordené en línea fue el de recetas de la cocina de Downton Abbey y pensé que sería lindo que hubiese estado editado como aquél de Phaidon de la vida en los castillos que me regaló en noviembre pasado un cocinero junto con una mascada.

La gente que regala libros me cae muy bien ¿Cuáles han sido los nuevos regalos a la colección de cocina, comida, vinos, et al?

No voy a dejar de mencionar el que me regaló mi padre ahora en días de poco sueño y algo de miedo sobre la vida de los árboles (algunos se comen), y, de ingredientes, me regalaron uno de quinoa peruano y uno de chocolate aburridísimo. Los libros de restaurantes me interesan mucho, me parece complicado un buen resultado y hay muchos muy malos y pocos muy buenos.

Ya tengo en mis manos el de Rosetta y el de Contramar y Cala -uno me gustó y otro no-, y digo en mis manos porque uno me lo compré y otro me lo robé sin querer. Porque sí, me gustan, casi me obsesionan los libros que cuentan historias de cocinas, de productores, de mesas, de secretos de sabor.

Me divierte recorrer mi biblioteca, hojear, apuntar y llenarlos de papelitos y notas. Estoy a dos cuadras de decirle a un par de cocineros que ofrezco mis servicios pro bono para que, de hacer un libro, lo hagan bien, bonito, legible, y sobre todo útil, pero no todo mundo aguanta vara. Por lo pronto, me pondré a trabajar más en el mío, en mi proyecto de libro que, de inicio a fin, se nutre de todos los otros que disfruto y atesoro. Mi cumpleaños es el 30 de noviembre y me encantan los regalos.

POR VALENTINA ORTIZ MONASTERIO

[email protected] @DEBYBEARD

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