De la apertura del sector gasolinero y otras historias

Podemos elegir la estación que mejor nos atienda

Jorge Lavalle/ Socio del despacho Accuracy Legal and Consulting / Columnista invitado/ Opinión El Heraldo de México
Jorge Lavalle/ Socio del despacho Accuracy Legal and Consulting / Columnista invitado/ Opinión El Heraldo de México

El mal llamado gasolinazo ha sido un término empleado para responsabilizar al gobierno en turno de lo que sucede alrededor del precio de las gasolinas.

En la anterior entrega observamos que el precio no reflejaba siempre los costos asociados a su venta, por lo que, para mantenerlo fijo, eran necesarios subsidios del gobierno federal (http://bit.ly/2qr2HBN). Para estabilizar el precio, solamente ese último año se ejerció un subsidio de 242mil 178 millones de pesos.

Recordará la polémica que se gestó alrededor de la apertura gradual del sector gasolinero, inclusive responsabilizando los incrementos de precios a esta apertura, sin mayor argumento o punto de referencia. Falso.

En 2013, con la publicación de la Ley de Hidrocarburos, se establecieron los fundamentos para la libre competencia en precio, marca y concurrencia.

En español, se fijaron tres etapas de transición para el libre mercado de gasolinas; la primera fue la de servicio diferenciado, en ésta, se permite en México contar con franquicias distintas a las de Pemex, donde las estaciones de servicios ofrecen desde tiendas de conveniencia como calidad para gusto y elección del consumidor, inclusive con ésta diferenciación, el consumidor puede distinguir las marcas que le brinden mayor seguridad y confianza en la cantidad de litros que le despachan.

La segunda es la de producto diferenciado, donde nuevos jugadores pudieron comenzar a importar, almacenar y comercializar gasolinas diferentes y los consumidores finales elegir entre tipos y calidades distintos a la Premium, Magna y Diésel que produce e importa Pemex.

La tercera y última etapa, la de precio diferenciado, donde el gobierno deja de ser el que determine el precio de las gasolinas, el cual se implementó de manera escalonada desde inicios de 2018.

Hoy en día observamos ya la política de transición en funcionamiento, podemos elegir entre la estación de servicio que mejor nos atienda o que ofrezca las amenidades o servicios adicionales al cargar combustible; también, ya ofrece el mercado gasolinas con aditivos y características distintas a las de Pemex, al igual encontramos diferencias en precios entre una estación de servicio y otra.

Todavía falta camino por recorrer para poder llegar a una apertura total del mercado, hoy Pemex sigue siendo por mucho el dominante y todavía no existe infraestructura y logística suficiente para mejorar las condiciones de competencia y, en consecuencia, poder ofrecer ventajas más palpables al consumidor.

La realidad es que poco a poco se están generando las inversiones en los diversos eslabones de la cadena de suministro y es aquí donde, tanto el gobierno como los órganos reguladores pueden contribuir a acelerar este proceso, incentivando y generando condiciones de certidumbre para que se invierta más en cada eslabón de la cadena logística, al igual que disminuyendo cargas de costos regulatorios.

En contexto, no podemos pensar en tener diferencias relevantes de precios e inclusive en productos, si Pemex sigue siendo el único o principal dueño de toda la infraestructura para importar, almacenar, transportar y comercializar gasolinas, como tampoco se puede culpar a los grupos gasolineros del precio final de los combustibles si no existen condiciones de competencia real en todo el proceso.

La apertura del sector ha sido un paso importante pero aún falta mucho por hacer. En la próxima entrega, comentaremos sobre la refinación e importación de gasolinas y de los márgenes de los grupos gasolineros que tanto se habla.

POR JORGE LAVALLE
SOCIO DEL DESPACHO ACCURACY LEGAL AND CONSULTING
[email protected]
@JLAVALLEMAURY


lctl

¿Te gustó este contenido?