Danza con candidatos

Estas danzas exhiben que en los partidos no hay visión de país, ni propuesta honesta de cambio y mejora

Danza con candidatos

Avanzan los tiempos electorales y en México se perciben sonidos, cada vez más fuertes, de ansias de poder.  Mientras aspirantes, precandidatos, candidatos designados y autoasignados de los partidos políticos de siempre, se pasean por doquier exhibiendo que lo suyo es eso, la ambición de poder, el oportunismo y la conveniencia, los ciudadanos continuamos construyendo a marchas forzadas una alternativa real, viable, para arrebatar a aquéllos la Presidencia, y ponerla al servicio del país, y no de grupos.

Por más faraónico e imperial que haya sido el destape de Meade, y la publicidad sobre sus prendas personales, el PRI no alcanzó a desligarse del rechazo ciudadano. Con Meade o sin Meade seguirá siendo el símbolo fehaciente de la corrupción, y mientras él sigue bailando su vals de presentación, ya le están sacando sus trapitos al sol: cómplice de la corrupción desbordada en este sexenio. Así el baile, se ve difícil que Meade y el PRI, el candidato sin militancia y la militancia, acaben por acoplarse en una danza armónica, en la que seguramente dominará el partido, dictando los pasos de corrupción, impunidad y fraude, y él bailará al son que le toquen.

El tabasqueño López Obrador con sus fantasías de ser el presidente legítimo, sigue llevándose al baile él solito, con la ocurrencia de predecretar amnistía para los narcotraficantes y criminales para pacificar al país. Por favor, que alguien le diga que la paz solo puede ser resultado de la generación de bienestar y justicia, y de la aplicación de la ley, no de la voluntad de los criminales. Con ellos, el único pacto válido es el que establezcan sus sentencias, dictadas por un juez.

En la pista del Frente Ciudadano, que dicen formar el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, se están empezando a bailar ritmos y pasos descoordinados. Por parejas, Ricardo Anaya y Dante Delgado intentan armonizar, mientras, como antaño, Miguel Ángel Mancera y Alejandra Barrales, echando a perder el baile. Cada uno jalando hacia sus ambiciones de poder y sus intereses personales.

Estas danzas exhiben que en los partidos no hay visión de país, ni propuesta honesta de cambio y mejora. Aunque los partidos seguirán gobernando en las cámaras de diputados, en los municipios, el senado y las gubernaturas, la ciudadanía mexicana ya debe marcarles el alto, parar la música y decir YA BASTA, poniendo a un ciudadano o ciudadana en la Presidencia de la República. Urge contrarrestar esa forma vieja de hacer política y danzar de los partidos, alejada de los problemas de la nación y de la gente.

Diacrítico: Recuerden a los partidos que ya no están solos en la pista. Que ya sabemos que sus principios antidemocráticos son un peligro para los pueblos, y que ya sacamos a bailar a las candidaturas independientes ciudadanas; están dentro y con buen ritmo. Ya no son los reyes de la pista, y mientras sigan con sus bailes de siempre, les tocará bailar con la más fea.

 

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