Cusaem y los espías mexiquenses

¿Por qué el Estado de México contrató Hacking Team por medio de Cusaem y no de otra dependencia del gobierno estatal?

Cusaem y los espías mexiquenses

Los correos electrónicos llegaron en 2014. Hablaban de un cliente morto, que ya no pagaba por los servicios de espionaje a la compañía Hacking Team.

Años antes, cuando el señor que hoy despacha en Los Pinos lo hacía en Toluca, un par de empresarios le dieron una charla privada. Le propusieron dividir la seguridad del país en regiones, organizar a través de complejos sistemas digitales la vigilancia de la seguridad y contratar programas especializados en espionaje para perseguir a los criminales.

En aquellos años, como muchas veces después lo ha dicho en privado, el asunto de la seguridad pública no le importaba demasiado a Enrique Peña Nieto. Lo asociaba con una percepción negativa, que no quería en su legado como político.

Como Peña no es ningún ingenuo, el gobierno del Estado de México, que él encabezaba, contrató Hacking Team. La transacción se realizó a través de una oscura corporación que él mismo había impulsado, llamada Cuerpo de Seguridad Auxiliar Urbana del Estado de México (Cusaem).

En los correos filtrados por Wikileaks se observa un monto de 400 mil euros en facturación para Cusaem, una fracción de lo que costaron los servicios. Ahora conocemos estos detalles, mas no podemos acceder por vías de acceso a la información a las facturas, pagos, condiciones de la contratación ni al uso que se le dio al programa.

Una investigación que realizamos en Univision durante 18 meses, en colaboración con el periodista mexicano Sergio Rincón, me permite aventurar una hipótesis: ¿Por qué el Estado de México contrató Hacking Team por medio de Cusaem y no de otra dependencia del gobierno estatal?

Cusaem no está inscrita en un registro de comercio, por lo tanto, no es una empresa. Tampoco lo está en un documento gubernamental, más que en una vaga gaceta que le reconoce como una parte ambigua dentro del gobierno del Estado. Solo una auditoría realizada hace años permite saber que alguna vez recibió dinero federal. El resto es una nebulosa de permisos y pagos que no aparecen en los archivos oficiales, armas del Ejército que le fueron vendidas sin municiones y una amplia protección gubernamental en casos de agresiones graves contra migrantes, que les ha permitido no ser investigada cuando sus elementos son acusados por crímenes.

¿Por qué elegiría el gobierno del Estado de México esta corporación para contratar los servicios que se usaron para el espionaje político, a decir de sus propios operadores? ¿Por qué un programa que se vende a gobiernos fue comprado a través de una corporación que no es auditada, no se conoce cuánto gana, cómo lo cobra, a cuántos ni a quiénes emplea?

Estas preguntas, aclaro, no son un acoso al Estado. Son una revisión necesaria de quienes nos preguntamos si ahora mismo será de nuevo Cusaem el arma secreta que le sirva a este gobierno para un proceso electoral donde el espionaje será, otra vez, protagonista.

 

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