Culpa de Peña Nieto

Labastida culpa directamente a Peña Nieto de haber lanzado al PRI al fondo del pozo; pero no es el único

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Por si algún priista lo había olvidado, había vuelto la cara, o simplemente se hacían los occisos, Francisco Labastida Ochoa se los recordó y puso el dedo en la llaga: a Enrique Peña Nieto le debe el PRI el peor momento en su historia.

Lo declaró el sinaloense al sufragar por el nuevo dirigente de su partido: Yo creo que el presidente Peña fue el peor presidente que hemos tenido en México en toda nuestra historia.

No fue extraño que lo recordara. Labastida, que de política sabe y de derrotas también (perdió la elección presidencial en el 2000 bajo los colores priistas), sabe que con la sola mención de Peña incorpora a muchos de los que apoyaron y acompañaron al mexiquense en su gobierno. Entre ellos –cosas veredes- el gran triunfador de la contienda (¡80% de los votos!), Alejandro Moreno Cárdenas Alito; sus principales apoyos: los Murat (ex gobernador y gobernador oaxaqueños); al igual que la derrotada Ivonne Ortega.

Y no se diga la famosa triada –Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Enrique Ochoa–, cuya ambición y soberbia los llevaron a destruir al PRI por dentro, con tal de hacerse de la candidatura presidencial.

Ahí está efectivamente, junto con el nombre de Enrique Peña Nieto, buena parte del origen de la crisis por la que atraviesa el partido, junto con la tolerancia a la corrupción y algunos actos de corrupción que describe Labastida. Porque la famosa nomenklatura a la que aluden los morenistas (de Alito) no sólo se personifica en quienes hoy ellos ven como enemigos –ni siquiera como adversarios–: Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones.

Si culpables buscan entre las filas priistas del negro pozo en que se encuentran, deben comenzar, efectivamente, por Peña Nieto (y los suyos). ¿Qué sigue ahora para el PRI? Cobro de cuentas, no lo duden. Pero el dedo flamígero se dirigirá no hacia donde Labastida apunta, sino hacia los enemigos personales. Pronto lo veremos. ¿Luego? Jugar el juego con Morena –unas veces en mejor posición que otras– vis a vis de Acción Nacional.

Los directamente derrotados en la búsqueda de la dirigencia nacional reflexionan sobre qué hacer. Ivonne Ortega ya dijo que no se irá del PRI. José Encarnación Alfaro señala que no piensa avalar el proceso tan sucio y grotesco que se desarrolló, ni legitimar a una dirigencia que es producto del fraude y las peores prácticas políticas del pasado. Otros, como el ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks, apuntan a dar paso a lo que sigue: La asamblea en la que la dirigencia no podrá eludir debatir qué hacer con los ‘personajes’ que son una carga negativa para el PRI. ¿Cacería de brujas a las puertas del PRI?

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GEMAS: Obsequio del SubGaleano: Las cómicas pataletas de un Calderón, un Fox, un PAN rancio, un PRI sobornando al forense para que retrase el acta de defunción, un PRD que de alguna forma tiene que demostrar que existe, y pensadores que les acompañan, más bien parecen ser fraguadas por el partido oficial.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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