Culiacán: enojo y preguntas sin respuestas

Cuando parecía que las cosas iban mejor, Sinaloa dejó ver que la relación entre el ejército y la 4T está prendida de alfileres

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México/
Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México /

Tras los enfrentamientos del jueves y la liberación de Ovidio Guzmán, ha trascendido que es notorio el enojo de los principales mandos militares por la forma en la que el gobierno decidió resolver las crisis del ya fatídico jueves 17 de octubre.

El mando militar, me dicen, no estuvo enterado ni fue tomado en cuenta en el operativo hasta que ya estaban con el agua al cuello y sin posibilidad de reaccionar adecuadamente.

Todo los tomó por sorpresa, sin nada preparado para hacer frente a la amenaza, no sólo contra la población, sino contra sus propias instalaciones.

Al tomar el mando de la situación, la Guardia Nacional dejó ver su falta de preparación y su inexperiencia para atender este tipo de contingencias.

Y lo que más ofendió al ejército fue que hayan desestimado la capacidad de respuesta del cártel de Sinaloa.

Los mandos que organizaron el operativo terminaron por doblar las manos y someterse a un vergonzoso acuerdo para dejar libre a Ovidio Guzmán.

Ésta es la primera vez que elementos del ejército son humillados, capturados, despojados de sus armas y vehículos, pero lo que más indignó a los altos mandos fue que los delincuentes se hicieran del control de la unidad habitacional, en donde tomaron como rehenes a las familias de los uniformados.

Mujeres y niños estuvieron en grave riesgo y fueron utilizados como moneda de cambio en la liberación del hijo del Chapo Guzmán. Ahora bien, más allá del enojo de los hombres de verde olivo, en términos legales también hubo flagrantes violaciones.

El Código de Justicia Militar, en su capítulo IV Bis, habla sobre la Traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas, y en su artículo 275 Ter, establece: Se sancionará con pena de prisión de 15 a 60 años y baja de la Fuerza Armada que corresponda, al militar que (…) ponga en libertad a cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa, o proteja o facilite su fuga.

Hasta el momento hay más preguntas que respuestas, pero me dicen que en el gobierno hay una guerra de baja intensidad porque nadie quiere asumir la responsabilidad.

El Presidente asumió el costo, aunque eso no es suficiente, porque poco o nada se ha dicho sobre la verdadera situación legal de Ovidio Guzmán.

El abogado de la familia de El Chapo, José Luis González, me dijo que Ovidio no está bajo ningún proceso en México, pero recientemente se ventiló que el gobierno de EU lo busca por tráfico de drogas y existe una orden de captura con fines de extradición.

Si eso es real y Ovidio estuvo retenido en instalaciones de la Fiscalía General, la responsabilidad también recae en otros funcionarios públicos, no sólo entre los encargados de la Seguridad. Y de esto nadie ha dicho nada, tampoco.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La agilidad es una excelente condición para subir a los árboles, pero no para gobernar a los pueblos.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

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@ALFREDOLEZ

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