Cueste lo que cueste ¿Cómo es ver a Pixies sin Kim Deal?

Bienaventurados aquellos mexicanos que, por tercera ocasión, verán tocar en nuestro país al combo que tiene por baterista a un mago y que logró crear un sonido alegre y depresivo a la vez, para vestir letras que hablan de alienígenas, sucesos paranormales o de fuertes conflictos existenciale

Cueste lo que cueste ¿Cómo es ver a Pixies sin Kim Deal?

Por su puesto que vale la pena ver a Pixies en vivo, pues se trata de una propuesta musical que conmocionó, en muchos sentidos, la escena musical de los noventa y que demostró que para ser punks no necesitaron portar chamarras llenas de estoperoles, decenas de tatuajes o un mohawk de colores. El concepto musical que un día forjaron Black Francis, Kim Deal, David Lovering y Joe Santiago en Boston es único, conmovedor y ha tenido que luchar muy fuerte por continuar vigente. Definitivamente, es una fortuna que continúen girando por distintas partes del mundo y que, este sábado, vayan a tocar en la plancha del Zócalo Capitalino.

Bienaventurados aquellos mexicanos que, por tercera ocasión, verán tocar en nuestro país al combo que tiene por baterista a un mago y que logró crear un sonido alegre y depresivo a la vez, para vestir letras que hablan de alienígenas, sucesos paranormales o de fuertes conflictos existenciales. Y la riqueza de estos fans radica en que, la primera vez que nos visitaron, Kim Deal aún estaba en el bajo, después, vino el turno de Paz Lenchantin.

Para algunos fans de hueso colorado, la inminente salida de la peculiar (y necesaria) bajista de Ohio, fue toda una tragedia. No daban crédito a que la cantante de Gigantic se había marchado de la banda. En un principio, muchas personas se negaron rotundamente a pagar por un concierto de Pixies en donde no iba a estar Deal, sin embargo y con el paso del tiempo, tuvieron que ceder con tal de escuchar en vivo a los otros tres músicos fundadores.

Antes de llegar a la Ciudad de México –en donde se presentarán el día de mañana– se generó una controversia: una investigación hecha por Noticieros Televisa reveló que el Instituto de la Juventud pagó 10.6 millones de pesos para que Pixies tocara de forma gratuita en la plana del Zócalo y 21 mdp (en total), para cubrir los gastos de el cartel completo. Al mismo tiempo, el trabajo periodístico arrojó que más de 1,500 madres solteras denunciaron que el Injuve les negó un apoyo por falta de dinero.

Pero lejos de este asunto, que obviamente tiene aclararse por completo en algún momento, la importancia de que Pixies se plante en un sitio histórico de México no es menor y tiene algunas aristas:

1.- Es una realidad que este no es el mejor momento de la banda y que, sin la presencia de Kim Deal, sí existe un factor que debilita la emoción por presenciar el acto del grupo.

2.- Paz Lenchantin es una excelente músico y su aportación a la banda es extraordinaria. Esuchar las viejas canciones de Pixies con algunas variantes en la base también resulta emocionante.

3.- Black Francis en realidad es la mente maestra detrás de Pixies y eso nadie lo puede cambiar. Tener enfrente a una leyenda que nunca buscó brillar en el los reflectores y que marcó la historia de la música también es un privilegio.

 4.- La sencillez de estos músicos fue un elemento fundamental para que llegaran a este punto. Ellos solo formaron una banda para divertirse y nunca pensaron que llegarían tan lejos. Ahora, podemos disfrutarlos después de un camino lleno de fracasos y éxitos.

5.- Los conciertos al aire libre le dan vida y personalidad a la ciudad en donde vivimos. Consumir este tipo de cultura es necesario para que una metrópoli continúe desarrollándose.

 6.- La discrografía de Pixies es amplia. Cada uno de sus discos contienen de cuatro a seis canciones que siempre fueron materia de sencillo y realizar una selección de sus mejores canciones es complicado, aún así, decidimos presentar un compilado que contiene las que más nos gustan.

 

Por Julián Téllez

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